martes, 27 de junio de 2017

La Sarna, ¿una enfermedad del pasado?

Si pensamos en la sarna como una enfermedad de otros tiempos o propia de países subdesarrollados estaremos muy equivocados; lo cierto es que los casos de sarna son muy frecuentes a día de hoy en nuestro medio.

La Sarna -cuyo nombre científico sería Escabiosis- supone una parasitación de la piel del ser humano por el Sarcoptes scabiei (variedad hominis), o “arador de la sarna”. Se trata de un arácnido (y como tal, tiene 4 pares de patas, a diferencias de los insectos, que tienen 6 pares), y más concretamente un ácaro. Éste es invisible a simple vista, ya que las hembras (que son mayores) ni siquiera llegan a medir medio milímetro.


Diagnóstico:
El microscopio se inventó en el siglo XVII, por lo que sorprende que no se hiciese una descripción exacta del ácaro hasta finales del siglo XVIII, y aún más que su validez no fuese definitivamente reconocida hasta bien entrado el siglo XIX. Hasta entonces, muchos pensaban que se trataba de una enfermedad “humoral” (de la sangre).

En cualquier caso, en la gran mayoría de casos una buena correlación clínica (entre los hallazgos encontrados en la piel y los síntomas presentados y su evolución) suele ser suficiente para su diagnóstico, aunque ante la duda el dermatólogo puede ayudarse de diferentes pruebas como la dermatoscopia o la "prueba de la tinta" (y más raramente la realización de un raspado y examen directo o una biopsia de la piel) para procurar confirmar dicho diagnóstico.

El “signo guía” suele ser el picor, un picor intenso que suele agravarse por la noche, que raramente (excepto en niños pequeños) afectará a la cabeza, y que frecuentemente presentarán también otros convivientes/contactos cercanos.

A nivel de la piel, será frecuente encontrarnos con pequeñas pápulas múltiples diseminadas, siendo zonas frecuentemente afectas la región periumbilical, cintura, genitales, pechos, glúteos, pliegues axilares, dedos (incluyendo espacios interdigitales), muñecas y cara extensora de miembros.  

Más difícil es encontrar a veces los surcos (túneles), y también pueden encontrarse vesículas (frecuentemente al comienzo de un surco), nódulos (sobre todo en genitales, ingles, glúteos…), habones… o eccemas de contacto, que pueden aparecer tras el uso de tratamientos tópicos varios.

Ciclo vital:
La infestación ocurre tras contacto “piel con piel”, ya sea mediante contacto sexual, o más raramente, por contacto con fómites (ropas, toallas…).
Sarcoptes scabiei es un parásito obligado para el ser humano: los adultos mueren tras 24-36 horas fuera del hombre, y los ácaros inmaduros pueden sobrevivir fuera por hasta 1 semana. El “arador” larva unos “túneles” bajo la piel, en los que las hembras dejarán huevos que eclosionarán y darán lugar a nuevos individuos adultos en 2 semanas. El ciclo vital completo del sarcoptes es de 4-6 semanas.
Los productos derivados del parásito (heces, huevos, ácaros muertos) originarán una reación de hipersensibilidad en la piel que comenzará a presentarse 3-6 semanas tras la infestación, o desde 1-3 días tras reinfestarse. En la sarna “habitual suele haber 5-15 parásitos por individuo”, mientras en la “sarna costrosa”, o “sarna noruega” puede haber muchos más.

Tratamiento y Prevención:
Respecto al tratamiento, el tratamiento tópico (generalmente será una crema de permetrina) debería aplicarse por toda la piel, (incluso en cuero cabelludo segun algunos autores), y por lo general dejarlo aplicado por 8-12 horas antes de ducharse. La piel debe mantenerse fresca y seca, y se deberá repetir la aplicación tras 7-14 días (para completar el efecto sobre todo el ciclo vital -ya que la permetrina sólo actúa sobre el parásito vivo, no sobre los huevos que aún no eclosionaron-), según le indiquen. Tras aplicarse la crema, debe ponerse una ropa limpia. Las prendas de vestir, de cama, y otros objetos deben lavarse en lavadora a al menos 50ºC, o bien guardados en bolsas de plástico por al menos una semana. Algunos autores también recomiendan cubrir con plástico por este tiempo los lugares que suelen ser usados por esta persona (colchón, sofá, sillón...). 
La infestación podría considerarse curada si tras 1 semana tras finalizar el tratamiento no hay manifestaciones típicas, aunque el picor tras el tratamiento puede durar 2-4 semanas más, y éste puede tratarse con cremas hidratantes/emolientes y si es necesario, con antihistamínicos orales y  corticoides tópicos de baja-media potencia.
Todos los convivientes / contactos muy cercanos deberían tratarse a la vez que este paciente, y según algunos expertos los pacientes diagnosticados deberían evitar contacto estrecho con sus parejas sexuales hasta que éstas hayan completado el tratamiento, y se recomienda el tratamiento de dichos contactos con los que se tuvo relación sexual durante los dos 2 meses previos al diagnóstico.
Respecto al tratamiento de estos convivientes/contactos cercanos/parejas, algunos autores recomiendan una sola aplicación de la crema si no presentan signo o síntoma alguno de la infestación, mientras que si los presentan, deben tratarse igualmente repitiendo el tratamiento en 1-2 semanas.

Más información:
-Salavastru CM, Chosidow O, Boffa MJ, Janier M, Tiplica GS. European guideline for the management of scabies. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2017 Jun 22. doi: 10.1111/jdv.14351. [Epub ahead of print]
-Galváñ-Pérez del Pulgar JI. Historia de la sarna. Piel 2004;19(10):533-7.

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