lunes, 10 de julio de 2017

Sol y cáncer de piel: Mitos y Realidades

Mito: El cáncer de piel se produce siempre en relación a la exposición al sol.

Realidad: No sólo la exposición solar es un factor de riesgo para padecer cáncer de piel, sino que existen factores individuales (tendecia genética, tipo de piel…) y otros factores (tabaco, exposición a sustancias como el arsénico, las quemaduras, la radioterapia, las heridas crónicas…) aunque sí es cierto que el principal factor de riesgo evitable a la hora de desarrollar cáncer de piel es la exposición solar. Por otro lado, el cáncer de piel (sobre todo algunos tipos) puede aparecer en zonas no habitualmente expuestas al sol, como la planta del pie, el cuero cabelludo, la zona genital…


Mito: Las personas morenas no padecen cáncer de piel.

Realidad: Aunque las personas de fototipos altos (hispanos, asiáticos, afroamericanos, etc) se quemarán con mayor dificultad, también pueden desarrollar cáncer de piel. Un apunte: Bob Marley falleció por un melanoma.


Mito: El cáncer de piel más frecuente es el melanoma.

Realidad: El cáncer de piel más frecuente -con diferencia- es el carcinoma basocelular (que de hecho es el cáncer más frecuente de la raza humana), aunque es normal que el melanoma sea el más conocido por la población general, ya que entre los cánceres de mayor frecuencia, es el melanoma el que más problemas puede originar, sobre todo por poder diseminarse (“dar metástasis”), originando una no desdeñable mortalidad incluso en personas jóvenes.


Mito: El cáncer de piel es difícilmente curable.

Realidad: Afortunadamante en la actualidad la gran mayoría de cánceres de piel son curables, aunque en muchos casos no están exentos de cierta morbilidad (molestias, cicatrices tras el tratamiento…). El pronóstico de los tipos de cáncer más agresivos como el melanoma es mejor que hace años, ya que normalmente se diagnostican antes (las personas suelen estar concienciadas y consultan antes) y tenemos más herramientas para su seguimiento y tratamiento. El tratamiento a seguir dependerá de diferentes factores, como son el tipo de tumor, la localización del mismo, e incluso la edad o los antecedentes del paciente. En cualquier caso, una vez que una persona presenta cáncer de piel tiene mayor riesgo de desarrollar otro en el futuro, de modo que será conveniente realizar un seguimiento y procurar examinar el resto de la piel periódicamente.




Mito: En días nublados no es necesario protegernos del sol.

Realidad: En días nublados también debemos protegernos, pues el 90% de las radiaciones ultravioleta (UV) atraviesan las nubes.


Mito: Si vamos en el coche, el sol no nos afecta.

Realidad: Las radiaciones solares atraviesan en cierta medida los cristales, sobre todo las UVA. Existen estudios en que se demostró una mayor incidencia de cáncer de piel en conductores profesionales en el lado del cuerpo correspondiente al lado de la ventanilla. Igualmente, los cristales de los aviones también permiten el paso de radiaciones solares, que al incidir a una mayor altura son especialmente nocivas, existiendo avarios estudios sobre el cáncer de piel entre los componentes de la tripulación de cabina.


Mito: Si ya estás bronceado, no necesitas protegerte del sol.

Realidad: Cuando la piel está bronceada hay que seguir protegiéndola, pues el bronceado natural tiene baja capacidad de protección frente a los rayos UVB, y ninguna frente a los UVA. El “bronceado saludable” NO existe: es simplemente una reacción de la piel al daño originado por el sol.


Mito: Una quemadura solar se identifica por la aparición de ampollas en la piel.

Realidad: El mero hecho de producirse un enrojecimiento de la piel tras una fotoexposición ya es por sí mismo un cierto grado de quemadura, y haber padecido quemaduras en la piel (sobre todo en la infancia) ya constituye un factor de riesgo para el desarrollo posterior de cáncer de piel. No hay que olvidar que “la piel tiene memoria”: el daño solar que se produzca (y cada vez que nos exponemos al sol existe un cierto daño en nuestra piel) será acumulativo e irreversible, originando el envejecimiento de la piel, con la aparición prematura de manchas, pecas, arrugas… y aún peor, el desarrollo del temido cáncer de piel.


Mito: Si no vamos a la playa no es necesario protegernos del sol.

Realidad: No es necesario ir a la playa para quemarnos. Además, debemos tener en cuenta que cuanto mayor sea la altura a la que subamos (por ejemplo, en la montaña…), más fácil es que nos quememos. Además, el agua, la arena, el cesped y la nieve reflejan los rayos solares aumentando sus efectos perjudiciales en la piel.


Y si quieres conocer mitos sobre las cremas de protección solar, pulsa aquí:
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2017/06/cremas-de-proteccion-solar-mitos-y.html

martes, 27 de junio de 2017

La Sarna, ¿una enfermedad del pasado?

Si pensamos en la sarna como una enfermedad de otros tiempos o propia de países subdesarrollados estaremos muy equivocados; lo cierto es que los casos de sarna son muy frecuentes a día de hoy en nuestro medio.

La Sarna -cuyo nombre científico sería Escabiosis- supone una parasitación de la piel del ser humano por el Sarcoptes scabiei (variedad hominis), o “arador de la sarna”. Se trata de un arácnido (y como tal, tiene 4 pares de patas, a diferencias de los insectos, que tienen 6 pares), y más concretamente un ácaro. Éste es invisible a simple vista, ya que las hembras (que son mayores) ni siquiera llegan a medir medio milímetro.


Diagnóstico:
El microscopio se inventó en el siglo XVII, por lo que sorprende que no se hiciese una descripción exacta del ácaro hasta finales del siglo XVIII, y aún más que su validez no fuese definitivamente reconocida hasta bien entrado el siglo XIX. Hasta entonces, muchos pensaban que se trataba de una enfermedad “humoral” (de la sangre).

En cualquier caso, en la gran mayoría de casos una buena correlación clínica (entre los hallazgos encontrados en la piel y los síntomas presentados y su evolución) suele ser suficiente para su diagnóstico, aunque ante la duda el dermatólogo puede ayudarse de diferentes pruebas como la dermatoscopia o la "prueba de la tinta" (y más raramente la realización de un raspado y examen directo o una biopsia de la piel) para procurar confirmar dicho diagnóstico.

El “signo guía” suele ser el picor, un picor intenso que suele agravarse por la noche, que raramente (excepto en niños pequeños) afectará a la cabeza, y que frecuentemente presentarán también otros convivientes/contactos cercanos.

A nivel de la piel, será frecuente encontrarnos con pequeñas pápulas múltiples diseminadas, siendo zonas frecuentemente afectas la región periumbilical, cintura, genitales, pechos, glúteos, pliegues axilares, dedos (incluyendo espacios interdigitales), muñecas y cara extensora de miembros.  

Más difícil es encontrar a veces los surcos (túneles), y también pueden encontrarse vesículas (frecuentemente al comienzo de un surco), nódulos (sobre todo en genitales, ingles, glúteos…), habones… o eccemas de contacto, que pueden aparecer tras el uso de tratamientos tópicos varios.

Ciclo vital:
La infestación ocurre tras contacto “piel con piel”, ya sea mediante contacto sexual, o más raramente, por contacto con fómites (ropas, toallas…).
Sarcoptes scabiei es un parásito obligado para el ser humano: los adultos mueren tras 24-36 horas fuera del hombre, y los ácaros inmaduros pueden sobrevivir fuera por hasta 1 semana. El “arador” larva unos “túneles” bajo la piel, en los que las hembras dejarán huevos que eclosionarán y darán lugar a nuevos individuos adultos en 2 semanas. El ciclo vital completo del sarcoptes es de 4-6 semanas.
Los productos derivados del parásito (heces, huevos, ácaros muertos) originarán una reación de hipersensibilidad en la piel que comenzará a presentarse 3-6 semanas tras la infestación, o desde 1-3 días tras reinfestarse. En la sarna “habitual suele haber 5-15 parásitos por individuo”, mientras en la “sarna costrosa”, o “sarna noruega” puede haber muchos más.

Tratamiento y Prevención:
Respecto al tratamiento, el tratamiento tópico (generalmente será una crema de permetrina) debería aplicarse por toda la piel, (incluso en cuero cabelludo segun algunos autores), y por lo general dejarlo aplicado por 8-12 horas antes de ducharse. La piel debe mantenerse fresca y seca, y se deberá repetir la aplicación tras 7-14 días (para completar el efecto sobre todo el ciclo vital -ya que la permetrina sólo actúa sobre el parásito vivo, no sobre los huevos que aún no eclosionaron-), según le indiquen. Tras aplicarse la crema, debe ponerse una ropa limpia. Las prendas de vestir, de cama, y otros objetos deben lavarse en lavadora a al menos 50ºC, o bien guardados en bolsas de plástico por al menos una semana. Algunos autores también recomiendan cubrir con plástico por este tiempo los lugares que suelen ser usados por esta persona (colchón, sofá, sillón...). 
La infestación podría considerarse curada si tras 1 semana tras finalizar el tratamiento no hay manifestaciones típicas, aunque el picor tras el tratamiento puede durar 2-4 semanas más, y éste puede tratarse con cremas hidratantes/emolientes y si es necesario, con antihistamínicos orales y  corticoides tópicos de baja-media potencia.
Todos los convivientes / contactos muy cercanos deberían tratarse a la vez que este paciente, y según algunos expertos los pacientes diagnosticados deberían evitar contacto estrecho con sus parejas sexuales hasta que éstas hayan completado el tratamiento, y se recomienda el tratamiento de dichos contactos con los que se tuvo relación sexual durante los dos 2 meses previos al diagnóstico.
Respecto al tratamiento de estos convivientes/contactos cercanos/parejas, algunos autores recomiendan una sola aplicación de la crema si no presentan signo o síntoma alguno de la infestación, mientras que si los presentan, deben tratarse igualmente repitiendo el tratamiento en 1-2 semanas.

Más información:
-Salavastru CM, Chosidow O, Boffa MJ, Janier M, Tiplica GS. European guideline for the management of scabies. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2017 Jun 22. doi: 10.1111/jdv.14351. [Epub ahead of print]
-Galváñ-Pérez del Pulgar JI. Historia de la sarna. Piel 2004;19(10):533-7.

martes, 6 de junio de 2017

Cremas de protección solar: Mitos y Realidades

Si bien a día de hoy tenemos claros los posibles efectos nocivos del sol sobre nuestra piel, incluyendo el temido cáncer de piel, así como las quemaduras, y el envejecimiento cutáneo, nos encontramos igualmente con muchos mitos respecto a las cremas de protección solar y lo que les rodea. Intentaremos a continuación desgranar algunos de los más frecuentes.


Mito: Si nos exponemos al sol y previamente nos aplicamos una crema de protección solar, no existe riesgo alguno para nuestra piel.

Realidad: Está demostrado que la crema protectora por sí sola no es una medida de protección solar suficiente, por lo cual su uso nunca debe ser una excusa para recibir más sol del conveniente. El mejor método de protección solar es evitar la exposición solar directa buscando la sombra  reduciendo el tiempo de exposición, especialmente a las horas centrales del día.


Mito: El Factor de Protección Solar (FPS) nos indicará el grado de protección solar frente a todas las radiaciones procedentes del sol.

Realidad: El FPS, indicado con un número en la crema, da información de la protección frente a las radiaciones ultravioleta B (UVB), responsables de quemaduras y del desarrollo de cáncer de piel, pero no frente a las A, muy implicadas en el envejecimiento cutáneo, pero también en el desarrollo del cáncer de piel. Se calcula que el factor de protección de estas cremas frente a las radiaciones ultra violeta A será aproximadamente 1/3 del indicado para las UVB (FPS). Algunas cremas ya incluyen protección frente las radiaciones infrarrojas, que representan el 30% de las radiaciones solares e inducen el envejecimiento de la piel.


Mito: El número de FPS informa las veces que puede aumentarse el tiempo de exposición al sol sin quemarnos.

Realidad: Este número es resultado de dividir la cantidad de radiación UV que origina eritema (rojez, que ya se considera una quemadura), o MED (minimal erythema dose) en la piel protegida con la crema respecto a la cantidad de radiación que originaría MED en la piel no protegida  (sin crema). Es decir, indica sobre cuánto más esa crema aumentará esa capacidad de defensa. Por ejemplo, una crema con un FPS 4 no siginificará que el tiempo de exposición al sol sin quemarse esa persona puede aumentarse x 4, sino que la dosis de radiación UV requerida para que esar persona se queme (se forme eritema) en la piel en que se aplicó la crema deberá ser 4 veces más potente que en la piel no protegida por la misma.


Mito: La mejor crema de protección solar es la “pantalla total”.

Realidad: Las cremas de “pantalla total” no existen. Ninguna filtra absolutamente todas las radiaciones solares. Habitualmente los dermatólogos recomendamos usar filtros con factor de protección solar (FPS) mínimo de 30, ó de 50 en caso de personas con mayor sensibilidad (piel clara que no se broncea y se quema con facilidad, personas con antecedentes personales o familiares de cáncer de piel, niños…). A partir de un FPS de 50 (que nos protege del 98% de las radiaciones), la protección obtenida no es mucho mayor, de ahí que la normativa europea califique como “muy alta” la protección desde un FPS de 50, y que en muchos casos ya en vez de indicar un factor mayor a 50, ya sólo se refiera como “50+”. Sí aconsejamos buscar cremas fotoprotectoras de amplio espectro (con protección frente a UVA, UVB e infrarrojos), con un factor de protección solar elevado y que sea hipoalergénica.




Mito: Si nos aplicamos una crema con un FPS elevado, es imposible quemarnos.

Realidad: Debemos tener en cuenta que raramente nos ponemos la cantidad correcta de crema, ni lo hacemos en condiciones ideales: Para protegernos obteniendo la protección que pone el envase (obtenido en situaciones “ideales”) deberíamos ponernos unos 30mL en todo el cuerpo por cada aplicación (2mg/cm2 de piel), lo cual no sucede, sino que normalmente usamos entre el 25 y el 50% de dicha cantidad. Al aumentar el FPS que usamos, con menor cantidad de la que deberíamos, obtenemos al menos una protección aceptable. De hecho, en Estados Unidos las cremas no pueden tener un factor de protección inferior a 15, y deben proteger tanto de los rayos ultravioleta A como B.


MitoSi nos aplicamos una crema con un FPS elevado, es imposible broncearnos.

Realidad: Un índice de protección solar elevado no impide bronceado, y aunque el bronceado tarde más en aparecer, se mantendrá más tiempo y (siempre que sigamos protegiéndonos) sin riesgo de quemaduras.


Mito: Una crema de protección solar en que veamos que es “resistente al agua” mantendrá su acción tras baños prolongados.

Realidad: Cuando veamos “resistente al agua” en las etiquetas de estas cremas esto sólo implica que se mantiene tras dos baños de veinte minutos separados por 15 minutos con la piel secada al aire, y un secado enérgico con la toalla puede eliminar hasta un 85% de la protección solar. Igualmente, en Estados Unidos las cremas fotoprotectoras no pueden anunciar en su etiqueta que son resistentes al agua, sino el tiempo que son eficaces en medio acuoso. Así, lo ideal es repetir la aplicación de la crema tras cada baño.


Mito: Cualquier crema de protección solar puede originar una reacción alérgica.

Realidad: Si bien los filtros (sustancias usadas en fotoprotección) químicos e incluso orgánicos pueden originar alergias (aunque no es algo frecuente), los filtros físicos no pueden originar reacción en la piel, y por ello (aunque su cosmeticidad es menor: se extienden peor, pueden dejar en la piel residuos…) son recomendados en niños y en adultos con alergias.


Mito: La Oxibenzona, el Titanio y el Zinc (sustancias que contienen muchos fotoprotectores) son dañinas para el organismo.

Realidad: La Oxibenzona es un filtro orgánico con potencial para originar alteraciones hormonales según se comprobó en estudios animales. Sin embargo, en dichos estudios se usó en cantidad muy altas; De hecho, según un estudio se calculó que estos niveles sólo podrían alcanzarse tras más de 277 años aplicando a diario la crema con oxibenzona en la piel, y según otro estudio los niveles de la sustancia no se van acumulando en el organismo (es expulsada).
El dióxido de titanio y el óxido de zinc son filtros inorgánicos cuyo uso en forma de partículas cada vez menores ha originado también cierta preocupación por su potencial papel liberando radicales libres. Si embargo, según estudios estas partículas no llegan a penetrar la piel, y por otro lado, no se han visto que originen efectos nocivos en células de mamíferos según otro estudio.
Todas las sustancias permitidas para el uso de estas cremas están reguladas, y antes de su aprobación, deben pasar muchas pruebas que aseguren su mayor seguridad para la salud.


Mito: El uso de cremas solares no permite la formación de vitamina D.

Realidad: La vitamina D es una vitamina liposoluble importante para el funcionamiento del organismo cuya formación depende fundamentalmente de la exposición cutánea a las radiaciones UVB de la luz solar. De forma teórica el uso de fotoprotector a 2mg/cm2 puede reducir su formación al bloquear la llegada de estas radiaciones a la epidermis, pero los datos clínicos indican que en realidad la aplicación de estas cremas es inadecuada (aplicamos por lo general ¼ parte de la cantidad ideal), resultando en una mayor exposición al sol que incluso lleva a una producción aumentada de vitamina D en usuarios de fotoprotectores. Por otro lado, se recomienda que se evite buscar la formación de vitamina D a través de una excesiva exposición solar, y sobre todo ante el riesgo de déficit de la vitamina por escasa exposición solar o peor asimilación (ancianos, bebés, enfermos, personas de piel negra…); estas personas deben ser suplementadas con vitamina D oral (cápsulas, gotas, ampollas…).


Probables Mitos y Realidades: Aunque son necesarios más estudios que lo corroboren, existe cierta información que parece indicar que…  
Si bien suele indicarse que una crema fotoprotectora que usemos tras 12 meses abierta será perjudicial para la salud, y aunque no podamos aconsejar esta práctica (y más aún si vemos alteración en el color o la textura del producto), con mucha probabilidad el mayor problema que tendrá esa crema será que haya perdido algo de su eficacia como protectora solar.
Por otro lado, suele aceptarse que es totalmente necesario aplicar la crema protectora con una antelación de al menos 30 minutos para que ésta pueda activar su acción de protección solar, si bien probablemente aplicando la crema unos 5 minutos antes de exponernos al sol esto sería ya suficiente para que se activase su poder fotoprotector.


Más información:
- Skotarczak K, Osmola-Mańkowska A, Lodyga M, Polańska A, Mazur M, Adamski Z. Photoprotection: facts and controversies. Eur Rev Med Pharmacol Sci. 2015 Jan;19(1):98-112. Review.

- Mancebo SE, Hu JY, Wang SQ. Sunscreens: a review of health benefits, regulations, and controversies. Dermatol Clin. 2014 Jul;32(3):427-38.

viernes, 19 de mayo de 2017

Una máquina para controlar el sudor de manos y pies: Iontoforesis

¿Qué es la iontoforesis?
La iontoforesis es una técnica de tratamiento que consiste en hacer penetrar en la piel ciertos iones por medio de una corriente eléctrica continua de baja intensidad.
Aunque la técnica en sí tiene diferentes aplicaciones en Medicina, comentaremos su uso en hiperhidrosis (sudoración excesiva respecto a las necesidades fisiológicas del paciente). 
El mecanismo de acción por el que mejora la sudoración no es por completo conocido en la actualidad, aunque se cree que el paso de la corriente provoca una alteración transitoria de las glándulas que producen el sudor, obstruyendo su conducto excretor.
Es una terapia segura, efectiva y relativamente económica que puede realizarse en el propio domicilio. Existen en el mercado diferentes modelos y marcas comerciales, y aunque no todos los equipos tienen las mismas características, todos vienen dotados de unas bandejas que se llenan de agua corriente donde se introducen las manos y/o pies. Estas bandejas tienen unos electrodos, que se conectan al aparato y este a la red eléctrica.



¿Cómo se aplican las sesiones de iontoforesis?
Cada sesión de iontoforesis consiste en aplicar sobre la zona a tratar (habitualmente palmas y plantas) una corriente eléctrica durante (por lo general) 10-20 minutos. En el caso de las palmas y plantas, éstas irán incluidas en unas cubetas con agua. Durante el tratamiento es posible sentir un cierto cosquilleo, si bien si se usan equipos de corriente pulsada (no continua) será poco probable encontrar otras molestias como pueden ser calambres o sensación de quemazón.

¿Con qué frecuencia deben realizarse las sesiones?
Con la mayoría de equipos se recomienda iniciar el tratamiento mediante sesiones de forma diaria o cuasi diaria hasta apreciar mejoría evidente en la sudoración. Posteriormente la frecuencia de las sesiones irá en descenso hasta obtener la mínima frecuencia con la cual la respuesta se mantenga.
Es importante conocer que la iontoforesis no provoca una disminución definitiva del sudor, sino que sus efectos son temporales (durando más o menos dependiendo de susceptibilidad individual); por lo que son necesarias sesiones de recuerdo tras haber alcanzado la respuesta óptima para mantener dicho efecto. La frecuencia de estas sesiones de recuerdo serán muy variables, dependiendo de factores individuales, e incluso según la época del año.
En raros casos la hiperhidrosis puede agravarse al inicio del tratamiento, pero en estos casos este fenómeno se resuelve en 3-5 sesiones.

¿Es posible tener efectos secundarios?
Las sesiones de iontoforesis pueden resultar incómodas, ante la posibilidad de percibir sensación de calambre o quemazón en la zona tratada, aunque esto es infrecuente con los equipos en que se usa corriente pulsada, como comentábamos previamente. En caso de aparecer, estas molestias se mantienen durante el tiempo que dura la sesión, y no provocan ningún otro efecto local o sistémico.
El efecto adverso más frecuente es la sequedad de la piel, y no es raro notar sensación de picor que dura unos minutos en las manos justo tras finalizar cada sesión; con menos frecuencia, puede aparecer enrojecimiento o formación de pequeñas ampollas. En la mayoría de los casos se trata de mínimas lesiones relacionadas con la susceptibilidad de cada persona, el alto amperaje o la elevada frecuencia de las sesiones. Estos efectos adversos son tratables mediante medicación tópica, y por lo general pueden evitarse en futuras sesiones reduciendo el voltaje.

¿En qué casos la iontoforesis está contraindicada?
La técnica está contraindicada en embarazo, pacientes con enfermedades cardíacas, portadores de marcapasos o portadores de otros dispositivos electrónicos, mujeres portadores de DIU que contega metal, así como aquellos que porten prótesis metálicas ortopédicas cercanas a la zona a tratar o en la zona por la que pasará el flujo de la corriente eléctrica.
Igualmente, está contraindicada para personas con insensibilidad ante estímulos dolorosos.
Por estos motivos, si usted está embarazada, o es portador/a de algún tipo de material metálico o tiene alteraciones de la sensibilidad, hágaselo saber a su médico antes del tratamiento.

¿Es útil para todos los casos de hiperhidrosis?
Los equipos de iontoforesis están por lo general diseñados para su uso en palmas y plantas; es decir, será por lo general usada en casos de hiperhidrosis palmoplantar, aunque también existen equipos con complementos para su uso en axilas. Si bien en un alto porcentaje de pacientes existe una adecuada respuesta al tratamiento, no todos responden y no todos lo toleran, de manera que antes de plantearse adquirir un equipo para uso domiciliaro puede merecer la pena probarlo mediante un ciclo de sesiones (al menos 8-10 sesiones).
El tratamiento mediante iontoforesis para el tratamiento de la hiperhidrosis palmoplantar está disponible en la clínica CUME deBenalmádena.

Más información:
-McAleer MA, Collins P. A study investigating patients’ experience of hospital and home iontophoresis for hyperhidrosis. Journal of Dermatological Treatment, 2014;25:342–344.


Más información sobre hiperhidrosis en este blog:
-Remedios Naturales para controlar el exceso de sudor:

-"Hiperhidrosis: Cuando sudar es un problema".

 -"Botox en el tratamiento del exceso de sudor".

-"Pastillas contra el exceso de sudor".

-“Tratamiento de la hiperhidrosis en la infancia y adolescencia”.

-“Premio al mejor caso clínico en el I Certamen de Casos Clínicos de Dermatología”.

-“Premio en el Congreso Nacional de Dermatología por un trabajo sobre exceso de sudoración”.

-“Otro premio a un trabajo sobre el tratamiento del exceso de sudoración”.

-“Premio al mejor estudio en la Reunión Andaluza de Dermatología: Oxibutinina oral para el tratamiento de la hiperhidrosis, resultados tras un año de seguimiento".

domingo, 16 de abril de 2017

Ya se acerca la fecha para revisarnos los lunares: Euromelanoma 2017

Se trata de la campaña europea más importante sobre la prevención del cáncer de piel, que con periodicidad anual nos permite solicitar de forma rápida y sencilla una cita gratuita con un especialista en dermatología para revisar nuestros lunares.



Como ejemplo de la importancia de esta campaña en nuestro país -y según fuentes de la Academia Española de Dermatología y Venereología- en 2.016 se dieron 2.900 citas gratuitas en 128 ciudades españolas, participando más de 240 dermatólogos, un récord para la Dermatología Española y una oportunidad única para ponerse en manos de especialistas. De estas citas, se estimó la necesidad de control (revisiones) para 709 pacientes y se detectaron 23 melanomas (“lunares malignos”). Asimismo, tuvo una gran acogida con actividades de divulgación y formación con un impacto de más de 6 millones de personas en redes sociales.

En la web española de la campaña, además de poder solicitar la cita, puedes aprender tu “nivel de riesgo a padecer melanoma”, a “revisarte de forma correcta tus propios lunares” y a conocer “cuál es tu tipo de piel” (respecto a la exposición solar).

Las citas se podrán solicitar entre el 20 de Abril y 2 de Junio, y las citas con el dermatólogo tendrán lugar entre el 5 y 9 de Junio 2017. ¡Apúntate las fechas!

Más información:

martes, 21 de marzo de 2017

Cuidados de la piel del recién nacido

La piel del neonato es fundamental en la adaptación a los grandes cambios que se producen al nacer, desde un ambiente cálido húmedo y estéril del útero, hacia un ambiente frío, seco y cargado de bacterias en el exterior.

Nuevos hallazgos van permitiendo la creación de protocolos de cuidados de la piel del recién nacido basados en la evidencia científica existente, al haberse comprobado como la piel de recién nacidos sanos cumple con las funciones básicas de la piel madura de adultos sanos: Así, esta piel parece preparada para cumplir sus funciones básicas de prevenir la pérdida de agua, servir de barrera con el medio externo y proteger contra la radiación solar. 
En la piel del recién nacido a término es fundamental la vérnix caseosa, una gruesa capa blanquecina formada en el tercer trimestre de embarazo que contiene agentes antimicrobianos como lisozima y lactoferrina, que es muy hidratante y que parece favorecer la formación del "manto ácido" protector de la piel. En algunos centros se retira esta capa inmediatamente tras el parto, aunque teniendo en cuenta dichas propiedades comentadas debería reconsiderarse esta actitud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantenerla al menos por 6 horas tras el parto, a menos que haya riesgo de transmisión de alguna enfermedad por los restos de sangre materna.
La piel del neonato es seca, descendiendo su hidratación significativamente el primer día tras nacer, aumentando luego progresivamente durante las dos primeras semanas. Una piel muy seca y descamación son hallazgos frecuentes en recién nacidos post-término (nacido tras más de 40 semanas), y esto se relaciona con menor cantidad de vérnix caseosa al nacer. En los prematuros y neonatos de bajo peso presentan una pobre barrera epidérmica con riesgo de mayor permeabilidad a agentes externos e infecciones. Los grandes prematuros nacidos tras menos de 28 semanas de gestación no tienen vérnix caseosa. La humedad de la incubadora facilita la maduración del estrato córneo.
Respecto al baño, existe evidencia que señala que el baño no es perjudicial para la salud del recién nacido; se recomienda que se realice a una temperatura adecuada (38ºC), y los neonatos parecen tolerar mejor un baño “completo” (en bañera), y con se deben evitar baños con excesiva frecuencia: así, 1-2 baños/semana parece una frecuencia razonable en las primeras semanas de vida. Los productos de higiene suelen contener sustancias que quitan la suciedad al enjuagar, pero que también pueden dañar las grasas de la superficie de la piel, aumentando la permeabilidad cutánea y originando irritación con más o menos intensidad. Añadir al agua un jabón líquido suave o syndets (en poca cantidad) se demostró mejor que usar agua sola. Los syndets (synthetic detergent), también conocidos como “jabón sin jabón” son detergentes aniónicos suaves hidrófilos y lipofílicos que rodean estructuras que rodean a la suciedad que luego se eliminará con el agua. Se recomienda realizar luego un buen enjuagado.
Sobre el cuidado de la piel del pañal, debemos tener en cuenta que ésta es una piel expuesta a diferentes factores como son el exceso de humedad, la orina, las heces, el roce, el aumento de pH… que pueden dañarla al alterar las grasas de la capa córnea favoreciendo la mayor permeabilidad cutánea y la inflamación epidérmica. Evitar una humedad excesiva es fundamental para mantener sana la piel de la zona. Para lograrlo es fundamental el uso de pañales adecuados: los actuales pañales con tecnología superabsorbente y cubierta transpirable consiguen reducir la humedad y mantener un pH más bajo, y así se originan menos (y de menor intensidad) dermatitis, y secundariamente menos sobreinfecciones. Diferentes cremas se han desarrollado para el cuidado de esta zona, favoreciendo una mayor rapidez y capacidad de absorción y contención de los posibles agentes irritantes. Deben evitarse el uso de cremas de antibióticos en la zona si no han sido prescritos por un médico. Para la higiene de la piel del área de pañal se recomiendan gasas/toallas suaves, agua y limpiadores grasos, mejor que higiene sólo con agua. Las toallitas usadas deben contener sólo sustancias esenciales, ser libres de alcohol y de posibles alérgenos/irritantes como los derivados de isotiazolinona (como Kathon CG), fragancias, etc.
Respecto al uso de hidratantes/emolientes, diferentes estudios mostraron que cremas con aceite de oliva, lanolina, petrolatum... facilitaban el desarrollo de la barrera cutánea en prematuros de más de 29 semanas, e igualmente algún estudio promulgó su posible utilidad preventiva respecto a la aparición de dermatitis atópica en recién nacidos con alto riesgo de desarrollarla, mientras que un estudio multicéntrico mostró que la aplicación de emolientes en grandes prematuros podría presdisponer a éstos a infecciones del medio hospitalario.

Más información: 
-Visscher MO, Adam R, Brink S, Odio M. Newborn infant skin: physiology, development, and care. Clin Dermatol. 2015 May-Jun;33(3):271-80.
-Dyer JA. Newborn skin care. Semin Perinatol. 2013 Feb;37(1):3-7.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Tratamiento del Acné de niños y adolescentes basado en la evidencia científica: lo que sabemos que funciona

El acné es una de los motivos de consulta más frecuentes en la consulta de Dermatología, y aunque cada vez vemos más casos en adultos, éste es especialmente frecuente en niños y adolescentes: se calcula que más del 70% de adolescentes lo padecen en mayor o menor medida.
A pesar de su frecuencia, llama la atención la cantidad de posibles tratamientos, en muchos casos escogidos no por dermatólogos, sino por recomendación de médicos generales, pediatras, ginecólogos, farmacéuticos y como no, por familiares, amigos y vecinos. Todo esto sería independiente de una correcta dieta y del uso de productos específicos de higiene e hidratación, que sólo serán una ayuda al verdadero tratamiento.

Con este post, intentaremos repasar cuáles son las mejores recomendaciones de tratamiento teniendo en cuenta la evidencia científica existente hasta el momento gracias a los estudios publicados. En los últimos años varias revisiones nos han facilitado dicha tarea, destacando la realizada por la “American Acne and Rosacea Society” y “la American Academy of Pediatrics”, cuyas recomendaciones consensuadas tras analizar la evidencia repasaremos.

Entre los productos “OTC” (no sujetos a prescripción médica y no reembolsados), se destaca al peróxido de benzoilo como un fármaco efectivo y seguro que podría ser usado como monoterapia (“solo, sin otros tratamientos”) o en combinación con otros productos tópicos (“cremas, geles, soluciones… que se aplican sobre la piel”) para el acné leve o como ayuda en el tratamiento de cualquier tipo y intensidad. Una ventaja importante de este producto es que evitaría el desarrollo de Propionebacterium acnes (la bacteria implicada - aunque no por ello causa fundamental- en la formación de las lesiones de acné) resistente a antibióticos cuando se usa con otros antibióticos (ATB) orales o tópicos. Debemos tener en cuenta que este producto puede manchar (“blanquear”) la ropa y puede ser irritante, y por lo general son preferidas bajas concentraciones del producto (2.5%), que originan menor irritación y parecen ser igualmente eficaces.

A continuación repasaremos las recomendaciones respecto  los productos “de prescripción médica”:

Destacan por un lado los retinoides (sustancias derivadas de la vitamina A) tópicos (tretinoína, adapaleno, tazaroteno), que igualmente pueden usarse en monoterapia o en combinación con otros productos para todos los tipos y intensidades de acné de niños y adolescentes, y son útiles para el mantenimiento tras haber controlado el acné. Y de nuevo, su mayor efecto indeseable es la irritación local. Adapaleno parece ser el mejor tolerado, y tazaroteno el más eficaz.

Respecto a los antibióticos tópicos (sobre todo eritromicina y clindamicina) no se recomienda su uso “solos” ya que su inicio de acción es lento y favorece el aumento de resistencias de P. acnes a los antibióticos, que ya son un problema (sobre todo con eritromicina). Así, si se van a usar más de unas semanas, se debería añadir peróxido de benzoilo tópico: de hecho existen comercializadas combinaciones de estas sustancias (peróxido de benzoilo con clindamicina, peróxido de benzoilo con adapaleno…) en un mismo producto, y estas combinaciones (también destacar otras sin peróxido de benzoilo, como la de clindamicina-tretinoina) se consideran útiles en el cuidado de todos los tipos de acné, siendo aparentemente más eficaces y de acción más rápida que el uso de un producto tópico de forma individual.

El uso tópico del ácido salicílico podría ser útil en caso de no tolerancia a los retinoides (aunque parece ser menos eficaz), y entre las ventajas del ácido azelaico estarían su posible utilidad en embarazo y lactancia, aunque también puede originar irritación local.

Sobre los antibióticos orales, éstos se consideran apropiados para tratar acné moderado-grave a cualquier edad. Las tetraciclinas (como doxiciclina/minociclina) no deberían usarse en niños menores de 8 años, sobre todo por el riesgo de producir alteraciones dentales permanentes, y por lo general se prefiere a la doxiciclina o la tetraciclina por absorberse mejor y necesitar menos tomas diarias, aunque los pacientes deben ser educados sobre la forma de uso y el riesgo de potenciales efectos adversos (con la doxiciclina, fundamentalmente deben saber que debe tomarse en la comida, con un buen vaso de agua, evitar recostarse en una hora después –para evitar riesgo de esofagitis-, y evitar exposiciones solares intensas –para evitar reacciones cutáneas-; más rara aún es la posibilidad de presentar dolor de cabeza con náuseas/vómitos).

De la isotretinoina oral (más información en este blog), se recomienda su uso en acné grave, con componente cicatricial y/o resistente a otros tratamientos, en adolescentes, e incluso debe plantearse su uso en pacientes más jóvenes si es necesario. Es fundamental en el caso de las mujeres insistir en la importancia de evitar embarazo y se debe dar información y hacer seguimiento sobre sus posibles efectos adversos asociados.

Y respecto al uso de tratamientos hormonales (en mujeres), se concluye que el uso de anticonceptivos orales incluyendo antiandrógenos puede ser útil como una segunda línea de tratamiento en mujeres con acné moderado-grave. El consumo de tabaco y historia familiar de trombosis deberían tenerse en cuenta antes de comenzar el tratamiento (podrían desaconsejar su uso). Algunos autores recomiendan no comenzar con anticonceptivos antes de un año tras la primera menstruación (más información en este blog).

Como última opción terapéutica a comentar, tras repasar lo publicado respecto al uso de fuentes de luz (incluyendo luces monocromáticas, láseres, luz pulsada, terapia fotodinámica…), se concluye que existe suficiente evidencia científica respecto a su utilidad mejorando las lesiones inflamatorias de acné a corto plazo, pero no respecto al mantenimiento de su respuesta a medio-largo plazo, ni tampoco se demostró su superioridad respecto a los tratamientos convencionales.

Una vez repasadas las opciones terapéuticas fundamentales, éstas serían las recomendaciones para el tratamiento del acné, por escalones terapéuticos y según la gravedad del acné:

Para el acné leve, inicialmente se deberían usar productos “OTC” como peróxido de benzoilo o un retinoide  solos, o bien combinaciones entre retinoides, peróxido de benzoilo y antibióticos.

Si se trata de un acné algo más intenso (acné moderado), el consenso es el uso inicialmente de combinaciones de un retinoide con peróxido de benzoilo y/o antibiótico, o bien el uso de antibióticos orales junto con aplicación tópica de una de estas combinaciones.

En cambio, en acné grave la recomendación de tratamiento inicial sería con antibióticos orales y cremas de retinoides y peróxido de benzoilo con o sin antibiótico, debiendo considerarse el uso de anticonceptivos orales con antiandrógenos en mujeres, así como la prescripción de isotretinoina oral por el dermatólogo.

En cualquier caso, si la respuesta al tratamiento no fue la esperada, habría que plantearse en primer lugar si el tratamiento fue correctamente seguido por el paciente, y si fue correcta, el paciente debería ser valorado por un dermatólogo si aún no lo había sido.

Más información:
-Información en est blog sobre Dieta y Acné.

-Información en este blog sobre Acné en la Mujer Adulta.

-Información en este blog sobre Isotretinoina y Acné.
-Artículo completo de las recomendaciones “American Acne and Rosacea Society” y “la American Academy of Pediatrics”: Eichenfield LF, et al. Evidence-Based Recommendations for the Diagnosis and Treatment of Pediatric Acne. PEDIATRICS 2013;131:S163–S186.


- Costa CS, et al. Evidence on acne therapy. Sao Paulo Med J. 2013; 131(3):193-7.