martes, 21 de marzo de 2017

Cuidados de la piel del recién nacido

La piel del neonato es fundamental en la adaptación a los grandes cambios que se producen al nacer, desde un ambiente cálido húmedo y estéril del útero, hacia un ambiente frío, seco y cargado de bacterias en el exterior.

Nuevos hallazgos van permitiendo la creación de protocolos de cuidados de la piel del recién nacido basados en la evidencia científica existente, al haberse comprobado como la piel de recién nacidos sanos cumple con las funciones básicas de la piel madura de adultos sanos: Así, esta piel parece preparada para cumplir sus funciones básicas de prevenir la pérdida de agua, servir de barrera con el medio externo y proteger contra la radiación solar. 
En la piel del recién nacido a término es fundamental la vérnix caseosa, una gruesa capa blanquecina formada en el tercer trimestre de embarazo que contiene agentes antimicrobianos como lisozima y lactoferrina, que es muy hidratante y que parece favorecer la formación del "manto ácido" protector de la piel. En algunos centros se retira esta capa inmediatamente tras el parto, aunque teniendo en cuenta dichas propiedades comentadas debería reconsiderarse esta actitud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantenerla al menos por 6 horas tras el parto, a menos que haya riesgo de transmisión de alguna enfermedad por los restos de sangre materna.
La piel del neonato es seca, descendiendo su hidratación significativamente el primer día tras nacer, aumentando luego progresivamente durante las dos primeras semanas. Una piel muy seca y descamación son hallazgos frecuentes en recién nacidos post-término (nacido tras más de 40 semanas), y esto se relaciona con menor cantidad de vérnix caseosa al nacer. En los prematuros y neonatos de bajo peso presentan una pobre barrera epidérmica con riesgo de mayor permeabilidad a agentes externos e infecciones. Los grandes prematuros nacidos tras menos de 28 semanas de gestación no tienen vérnix caseosa. La humedad de la incubadora facilita la maduración del estrato córneo.
Respecto al baño, existe evidencia que señala que el baño no es perjudicial para la salud del recién nacido; se recomienda que se realice a una temperatura adecuada (38ºC), y los nonatos parecen tolerar mejor un baño “completo” (en bañera), y con una frecuencia de 1-2 baños/semana que parece razonable en las primeras semanas de vida. Los productos de higiene suelen contener sustancias que quitan la suciedad al enjuagar, pero que también pueden dañar las grasas de la superficie de la piel, aumentando la permeabilidad cutánea y originando irritación con más o menos intensidad. Añadir al agua un jabón líquido suave o syndets (en poca cantidad) se demostró mejor que usar agua sola. Los syndets (synthetic detergent), también conocidos como “jabón sin jabón” son detergentes aniónicos suaves hidrófilos y lipofílicos que rodean estructuras que rodean a la suciedad que luego se eliminará con el agua. Se recomienda realizar luego un buen enjuagado y evitar baños con excesiva frecuencia.
Sobre el cuidado de la piel del pañal, debemos tener en cuenta que ésta es una piel expuesta a diferentes factores como son el exceso de humedad, la orina, las heces, el roce, el aumento de pH… que pueden dañarla al alterar las grasas de la capa córnea favoreciendo la mayor permeabilidad cutánea y la inflamación epidérmica. Evitar una humedad excesiva es fundamental para mantener sana la piel de la zona. Para lograrlo es fundamental el uso de pañales adecuados: los actuales pañales con tecnología superabsorbente y cubierta transpirable consiguen reducir la humedad y mantener un pH más bajo, y así se originan menos (y de menor intensidad) dermatitis, y secundariamente menos sobreinfecciones. Diferentes cremas se han desarrollado para el cuidado de esta zona, favoreciendo una mayor rapidez y capacidad de absorción y contención de los posibles agentes irritantes. Deben evitarse el uso de cremas de antibióticos en la zona si no han sido prescritos por un médico. Para la higiene de la piel del área de pañal se recomiendan gasas/toallas suaves, agua y limpiadores grasos, mejor que higiene sólo con agua. Las toallitas usadas deben contener sólo sustancias esenciales, ser libres de alcohol y de posibles alérgenos/irritantes como los derivados de isotiazolinona (como Kathon CG), fragancias, etc.
Respecto al uso de hidratantes/emolientes, diferentes estudios mostraron que cremas con aceite de oliva, lanolina, petrolatum... facilitaban el desarrollo de la barrera cutánea en prematuros de más de 29 semanas, e igualmente algún estudio promulgó su posible utilidad preventiva respecto a la aparición de dermatitis atópica en recién nacidos con alto riesgo de desarrollarla, mientras que un estudio multicéntrico mostró que la aplicación de emolientes en grandes prematuros podría predisponer en éstos a infecciones del medio hospitalario.

Más información: 
-Visscher MO, Adam R, Brink S, Odio M. Newborn infant skin: physiology, development, and care. Clin Dermatol. 2015 May-Jun;33(3):271-80.

-Dyer JA. Newborn skin care. Semin Perinatol. 2013 Feb;37(1):3-7.

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