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viernes, 2 de noviembre de 2018

Técnica de vendajes húmedos en el manejo de la dermatitis atópica


La mayoría de casos de dermatitis atópica pueden ser controlados mediante el uso de tratamiento tópico (cremas), usando emolientes (hidratantes) como mantenimiento y corticoides tópicos en caso de brotes. Sin embargo, en algunos casos el tratamiento tópico se antoja insuficiente, y es necesario recurrir a tratamientos sistémicos (inmunosupresores) –no exentos de posibles efectos adversos y que precisan controles- o a la fototerapia –no disponible en todos los centros, y que requiere de tiempo para poder completar las sesiones-.

La técnica de vendajes húmedos (TVH, técnica de gasas o compresas húmedas, Wet wrap therapy) es una opción terapéutica a tener en cuenta para procurar control de los brotes de dermatitis a corto plazo antes de recurrir al uso de inmunosupresores o fototerapia.

De hecho, en las guías de consenso para el tratamiento de la dermatitis atópica publicadas en la revista de la Academia Europea de Dermatología en 2018 consideran a la TVH como una alternativa en el tratamiento de la Dermatitis Atópica moderada, al mismo nivel que el uso de tacrolimus, esteroides tópicos de media/alta potencia o la fototerapia y se le otorga a su uso un alto grado de recomendación en el control de los brotes.

Es una técnica de tratamiento que básicamente consiste en la aplicación sobre la piel dañada (habitualmente, en relación a eccemas) de una mezcla de crema hidratante y crema con corticoide, sobre la cual se aplicará una capa de tejido (vendas o prenda de ropa) humedecida, sobre la cual a su vez se colocará una nueva capa de tejido seco. En cualquier caso, existen diferentes modalidades de tratamiento.

Frecuentemente se recomienda que el niño (o adulto) a tratar tenga previamente un baño o una ducha, y tras salir, secar la piel a medias, para favorecer la humedad que es parte básica de la técnica.

Respecto a las cremas aplicadas sobre la piel alterada, lo más habitual es que se trate de un corticoide diluido en crema hidratante (generalmente una parte de corticoide por varias (una a nueve) partes de crema hidratante, aunque algunos estudios se han realizado usando el cortioide sin diluir, o incluso con emolientes (hidratantes) sin corticoide asociado. Por lo general se usan corticoides de potencia débil o media, aunque en algunos casos se han usado corticoides de alta potencia. Habitualmente, si el corticoide es de más alta potencia, se suele recomendar su uso más diluido respecto al hidratante.

Una vez se aplicó la crema, la primera capa (humedecida) puede corresponder a un vendaje de algodón, a gasas, compresas… pero también a una prenda de ropa (por ejemplo, un pijama) que preferiblemente le quede algo estrecha al paciente, capa sobre la cual ya se colocará la otra capa de tejido ya seca. Recientemente un estudio propuso que esta primera capa de tejido humedecida fuese pasada brevemente por la secadora antes de ser aplicada sobre la piel, lo cual podría disminuir mucho la sensación de incomodidad asociada a la humedad. Algunos autores también proponen como alternativa que esta primera capa de tejido se coloque seca, siendo luego pulverizada con agua templada concretamente en las zonas donde se aplicó la crema.  

Existen múltiples vídeos tutoriales sobre la técnica.




Sobre el tiempo de duración de los ciclos de tratamiento con TVH, no suelen sobrepasar las dos semanas, dejando los vendajes aplicados sobre la piel por 8-24 horas al día.

En algunos centros (sobre todo en el norte de Europa) esta técnica suele realizarse bajo ingreso hospitalario del paciente, si bien por lo general en nuestro medio suele recomendarse para su uso domiciliario. En cualquier caso, el uso de esta técnica debe ser siempre indicada por un médico, quien le explicará la forma concreta en que deberá realizarla, y que deberá supervisar la evolución del proceso.

De forma teórica, su efectividad parece relacionada con lograr una mejor penetración del corticoide, logrando además una menor pérdida transepidérmica de agua y actuando como barrera física que impide el rascado.

Varios estudios han mostrado resultados prometedores del uso de TVH en el manejo de la Dermatitis Atópica, con altas tasas de efectividad (con mejores resultados a los obtenidos aplicando el corticoide tópico de la manera convencional) y buen perfil de seguridad. La mayoría de estudios en que se evaluó la técnica fueron desarrollados sobre niños con dermatitis atópica, aunque también hay estudios centrados en adultos.

Además la TVH también se ha aplicado en el tratamiento de otros trastornos cutáneos, incluyendo dermatitis inespecíficas, eccemas numulares, eccema crónico de manos, eritrodermias, psoriasis, prurito, linfomas cutáneos-síndrome de Sezary, dermatomiositis, prúrigo nodular, pitiriasis rubra pilar y un amplio abanico de enfermedades ampollosas autoinmunes.

En cualquier caso, el número de pacientes tratados en estos estudios fue bajo, y aunque parece un método seguro de tratamiento, debemos tener en cuenta que entre sus potenciales efectos secundarios se encuentran aquellos derivados de la posible absorción sistémica (más allá de la piel) de los corticoides (incluso originando supresión del eje hipotálamo-hipofisario), que parece directamente relacionada con la cantidad total de corticoides usada y su concentración (siendo mucho más improbable ante corticoides muy diluidos). También se ha descrito un discreto aumento de las infecciones cutáneas bacterianas en los pacientes tratados (favorecidas por el propio corticoide y la oclusión de la piel), y puede existir una cierta incomodidad asociada al tratamiento, además de ser una técnica que requiere cierto tiempo para ser aplicada.

En 2017 se publicó por parte de investigadores españoles una revisión sistemática de lo publicado acerca de la TVH en dermatitis atópica, y con esta se concluyó que existía una pobre calidad de la evidencia de estos estudios, por lo que se recomendó la realización de nuevos ensayos clínicos con mayor calidad metodológica (más pacientes, comparación con otras alternativas de tratamiento aparte de corticoides tópicos, más búsqueda activa de posibles efectos adversos asociados, más tiempo de seguimiento…) con los cuales poder obtener conclusiones aún más fiables.

Más información:
-González-López G, Ceballos-Rodríguez RM, González-López JJ, Feito Rodríguez M, Herranz-Pinto P. Efficacy and safety of wet wrap therapy for patients with atopic dermatitis: a systematic review and meta-analysis. Br J Dermatol. 2017;177:688-695.

-Janmohamed SR, Oranje AP, Devillers AC, Rizopoulos D, van Praag MC, Van Gysel D, Goeteyn M, de Waard-van der Spek FB. The proactive wet-wrap method with diluted corticosteroids versus emollients in children with atopic dermatitis: a prospective, randomized, double-blind, placebo-controlled trial. J Am Acad Dermatol. 2014;70:1076-82.

-Andersen RM, Thyssen JP, Maibach HI. The role of wet wrap therapy in skin disorders – a literature review. Acta Derm Venereol. 2015;95:933-9.

-Xu W, Li Y, Chen Z, Liu T, Wang S, Li L. Wet-wrap therapy with halometasone cream for severe adult atopic dermatitis. Postgrad Med. 2018;130:470-476.

-Wollenberg A, et al. Consensus-based European guidelines for treatment of atopic eczema (atopic dermatitis) in adults and children. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2018;32:657-82.


miércoles, 3 de junio de 2015

Actualización en Dermatitis Atópica: Tratamiento

El tratamiento de la Dermatitis Atópica merece un apartado especial, en el que también existen novedades de interés. Nos centraremos en aquellas concernientes al tratamiento tópico ("cremas" fundamentalmente).

Como comentamos en otro apartado para procurar prevenir de la Marcha Atópica, lo más importante sería el control de los brotes por un lado, y la restauración de la barrera cutánea por otro.

Respecto al control de los brotes, esto se basa en los corticoides tópicos y los inmunomoduladores tópicos.
Los Corticoides tópicos (“cremas con cortisona”) siguen siendo a día de hoy la base del tratamiento. A pesar de ello, es igualmente necesario conocer sus posibles efectos secundarios tanto a nivel de la piel como a nivel sistémico, y por ello es fundamental elegir de forma correcta un corticoide con una potencia adecuada, un excipiente oportuno (crema, pomada, loción, emulsión, solución, espuma…) y la pauta y duración con que se prescribe el corticoide. Siempre y cuando sean usados y prescritos (siempre según indicación médica) de forma correcta, la posibilidad de efectos adversos de consideración es mínima. Los corticoides tópicos, además, pueden combinarse con emolientes y antibióticos si fuese oportuno.
Los Inmunomoduladores tópicos (los Inhibidores de la Calcineurina tópica fundamentalmente, tacrolimus y pimecrolimus) fueron desarrollados relativamente hace pocos años. Su eficacia es similar a esteroides de media potencia y como ventaja fundamental tienen el no poder inducir atrofia en la piel. Su indicación aprobada es a partir de los 2 años de edad (tacrolimus 0.1% desde 16 años), en casos de dermatitis atópica sin respuesta adecuada o con intolerancia a esteroides tópicos, y en el caso de pimecrolimus, también en áreas donde no es adecuada la aplicación de esteroides tópicos (áreas de piel extremadamente sensible como cara y cuello). Por otro lado, muchos autores promulgan su uso combinándose con esteroides “como ahorrador de corticoides”.
Hace 5 años la FDA lanzó una advertencia con respecto al riesgo de la asociación de estos fármacos con linfomas, si bien esta advertencia se basaba en su uso sistémico (“en pastillas”) en inmunodeprimidos y trasplantados. En forma tópica, existe una prácticamente nula absorción del compuesto por la piel, y los estudios al respecto no han corraborado dicha advertencia.
En cualquier caso, probablemente el mayor problema de los inhibidores de la calcineurina tópica sea su elevado precio, mucho mayor al de las cremas de corticoides, y sí es evidente es que mejoran la calidad de vida de los pacientes con DA.

Respecto a la restauración de la Barrera Cutánea, la base está en el uso de emolientes.
El uso regular de emolientes permite disminuir la cantidad necesaria de esteroides tópicos (y aumenta su eficacia), ayuda a proteger contra factores irritantes (ej: ácaros), a contrarrestar el efecto negativo del baño sobre la barrera cutánea (no sólo hidratan y protegen, sino que además ayudan a evitar la evaporación transdérmica del agua), mejoran el picor… y existen ya en el mercado emolientes altamente específicos que incluso estimulan la síntesis de filagrina, y está demostrado que mejoran la calidad de vida de los pacientes con DA.

Si bien tenemos claro que en caso de eccema debemos pautar tratamiento del mismo y en caso de piel seca debemos pautar hidratantes, el problema es que los límites entre la “piel seca” y la piel con “mínimo eccema” no son siempre nítidos. Esto es responsable en muchos casos de las rápidas reapariciones de eccemas tras finalizar el tratamiento, y de aquí surgió el concepto de “Inflamación subclínica”, y es que la piel de aspecto normal en las personas con DA frecuentemente no es tal si se realiza una biopsia o una ecografía de las mismas, existiendo una disfunción de barrera cutánea, con una infiltración inflamatoria persistente.
Con el objetivo de controlar esta Inflamación subclínica desde hace pocos años se propusieron unas pautas específicas de tratamiento, conocidas como “Tratamiento Proactivo”, buscando un “Mantenimiento farmacológico de la dermatitis atópica” tras tratar el brote. Dicha modalidad de tratamientos se basa en (en pacientes con brotes de DA frecuentes) la aplicación de cremas de tratamiento (los estudios fueron con metilprednisolona aceponato, propionato de fluticasona y tacrolimus tópico) 2 veces/semana en las áreas corporales donde se solían producir los eccemas (“incluso aunque no tengan eccemas en esos momentos”), como prevención de los brotes, y se comprobó que finalmente esto se traducía en menores cantidad de cremas de tratamiento utilizadas, menos número de brotes, brotes de menor intensidad…

Al respecto del papel de las bacterias en la DA ya comentada en otro apartado, desde el año 2009 se comenzó a proponer la utilidad de realizar baños con hipoclorito sódico (lejía) muy diluido para el control de la carga bacteriana, al no existir resistencia a dicha sustancia, y por supuesto siempre según indicaciones de su médico.



Y relativamente novedosos son también los “vendajes húmedos”, de gran uso en el Centro y Norte de Europa, y basados en la aplicación de sustancias terapéuticas (cremas de cortisona generalmente) sobre la piel que luego se cubrirán con varias capas de vendajes, estando las más profundas humedecidas, con objeto de evitar la evaporación del agua, favoreciendo el alivio del picor y descostrado, así como una mayor penetración del tratamiento aplicado, siendo necesaria la aplicación de menor cantidad del mismo.

Más información: 
-Eichenfield LF et al. Guidelines of care for the management of atopic dermatitis: section 2. Management and treatment of atopic dermatitis with topical therapies. J Am Acad Dermatol. 2014;71:116-32.
-Sidbury R. Guidelines of care for the management of atopic dermatitis: section 3. Management and treatment with phototherapy and systemic agents. J Am Acad Dermatol. 2014;71:327-49.
-Grimalt R, et al. The steroid-sparing effect of an emollient therapy in infants with atopic dermatitis: a randomized controlled study. Dermatology. 2007;214:61-7.
-Schmitt J, von Kobyletzki L, Svensson A, Apfelbacher C. Efficacy and tolerability of proactive treatment with topical corticosteroids and calcineurin inhibitors for atopic eczema: systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Br J Dermatol. 2011;164:415-28.
-Huang JT, et al. Treatment of Staphylococcus aureus colonization in atopic dermatitis decreases disease severity. Pediatrics. 2009;123:808-14.

-Arjan C, et al. Wet-wrap treatment in children with atopic dermatitis: a practical guideline; Pediatr Dermatol. 2012;29:24-27.