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sábado, 20 de junio de 2015

“Tuve un cáncer de piel: ¿Ahora qué?”

Ésta es una pregunta que cada vez más gente se hace, teniendo en cuenta la extraordinaria frecuencia del cáncer de piel en nuestro medio (leer más al respecto en este blog). Cuando el cáncer fue diagnosticado y tratado… ¿Hay que hacer algo más?

Pues bien, si el diagnóstico fue de melanoma (cáncer de piel derivado de los melanocitos), se recomienda un seguimiento de por vida, precisando (o no) de pruebas complementarias (radiografías, ecografías, analíticas, etc) y un seguimiento más o menos estrecho según cada caso. Leer más al respecto en este blog.

Pero debemos recordar que el cáncer de piel más frecuente es lo que conocemos como “cáncer de piel no-melanoma” (o “cáncer cutáneo no-melanoma”), que fundamentalmente se compone de “carcinoma basocelular” (leer más al respecto en este blog) y carcinoma escamocelular (también conocido como “carcinoma epidermoide” o “carcinoma espinocelular”).

Nos centraremos en el cáncer cutáneo no-melanoma (CCNM en adelante), y para analizar qué seguimiento es conveniente (si es que lo es), nos basaremos en el magnífico estudio del Dr. Javier Domínguez-Cruz, dermatólogo del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, publicado en 2014 en la prestigiosa revista British Journal of Dermatology.

En este estudio se realiza un exhaustivo seguimiento de más de 900 pacientes diagnosticados de un primer CCNM en un centro hospitalario de Sevilla a lo largo de 3 años y seguidos luego por una media de 7 años. Como resultado, apreciaron que más de 200 pacientes (casi ¼ parte de los pacientes) desarrollaron durante el seguimiento nuevos CCNM, que fueron diagnosticados como media tras algo más de 2 años.

El estudio concluye que una vez que un paciente presenta un CCNM, es frecuente que ese mismo paciente desarrolle nuevo/s CCNM, especialmente a lo largo de los 5 primeros años después del diagnóstico primer CCNM.

Afortunadamente, la mayoría de estos CCNM tienen un excelente pronóstico si se realiza un diagnóstico y tratamiento temprano. De aquí la importancia de que los pacientes que sean diagnosticados (y tratados) de un CCNM sean seguidos y revisados durante un tiempo prudencial, de manera que estos (posibles) nuevos CCNM sean rápidamente diagnosticados y tratados.



La mayoría de guías aconsejan un seguimiento de estos pacientes por 3-5 años tras el diagnóstico del primer CCNM. En Andalucía existe una guía al respecto (“proceso asistencial integrado cáncer de piel”), revisada en 2014.

-Más información:
*Domínguez-Cruz JJ, Nieto García A, Ríos JJ, Moreno-Ramínrez D. Second nonmelanoma skin cancer in Spain: frequency and chronology. Br J Dermatol. 2014;170:716–9.

*Aguilar Bernier M, Rivas Ruiz F, De Troya Martín M, Blázquez N. Comparative epidemiological study of non-melanoma skin cáncer between Spanish and north and central European residents on the Costa del Sol. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2012;26:41–7.