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jueves, 22 de septiembre de 2016

Hipomelanosis en gotas. Esas pequeñas manchas blancas en la piel

La “Hipomelanosis en Gotas”, o “Hipomelanosis Guttata”, consiste en una leucoderma (una alteración del color de la piel en que ésta toma un color blanco) adquirida (no presente al nacimiento, sino que aparece a lo largo de la vida).

Se caracteriza por la aparición de varias (o múltiples) manchas de color blanco nacarado de pequeño tamaño (habitualmente unos milímetros) con forma redondeada u ovalada, situándose generalmente en la cara extensora de antebrazos y piernas (zonas especialmente expuestas al sol). A veces pueden presentar una mínima descamación en su superficie.



En cualquier caso, hay que evitar confundirla con otras dermatosis en que se aprecian manchas blancas en la piel, como la Hipomelanosis Macular Progresiva, el Vitíligo, la Pitiriasis Versicolor, la Esclerosis Tuberosa, la Morfea en gotas o la Hipopigmentación Postinflamatoria. Anta la duda, el dermatólogo es el especialista a quien acudir.

Se trata de un proceso extraordinariamente frecuente. Habitualmente se aprecia en personas mayores de 40 años, y la probabilidad de presentarla (y de que vayan apareciendo más lesiones) aumenta con la edad. Así, se calcula que casi la mitada de las personas de entre 30 y 40 años pueden presentarla, y casi el 100% de los mayores de 80 años lo harán.

Su causa sigue sin estar clara, aunque se cree que se ha relacionado fundamentalmente al envejecimiento de la piel y la exposición a los rayos ultravioleta, pudiendo también deberse a otros factores como traumatismos, tendencia genética, autoinmunidad…

A pesar de tratarse de una entidad benigna, muchas personas acuden al dermatólogo buscando una solución a ésta, y si bien no existe un tratamiento estándar al respecto, se han usado múltiples modalidades terapéuticas buscando su mejoría, incluyendo el uso de corticoides infiltrados, cremas de retinoides (derivados de vitamina A), inhbidores de la calcineurina, peelings químicos, crioterapia, láseres, e incluso injertos de piel, con resultados variados.

Más información:

Juntongjin P, Laosakul K. Idiopathic Guttate Hypomelanosis: A Review of its Etiology, Pathogenesis, Findings, and Treatments. Am J Clin Dermatol. 2016 Aug;17(4):403-11.

domingo, 21 de agosto de 2016

Manchas café con leche: Algo más que unas “pecas”

Las llamadas “manchas café con leche” (MCL) son "parches" de piel bien definidos con una coloración marronácea que recuerda a la del café con leche.

Su importancia radica en que la existencia de al menos 6 de estas manchas “típicas” debe hacernos sospechar de su posible asociación a otras alteraciones que en conjunto suponen lo que llamamos Neurofibromatosis (NFM) tipo I, que es el síndrome neurocutáneo más frecuente (aproximadamente 1 por cada 3.000 recién nacidos vivos).

En cualquier caso, encontrar alguna MCL no siempre es indicativo de NFM: Así, se estima que 1 de cada 5 niños tienen una MCL aislada, el 4% de los niños tiene dos, y sólo menos del 1% tienen más de 3.

En caso de cumplir criterios para llegar a este diagnóstico de  NFM, el número o el tamaño o tipo de las manchas café con leche no serán en ningún caso predictivas de la gravedad del cuadro, e incluso existen algunos otros trastornos menos frecuentes que también pueden presentar el mismo tipo de manchas, como ocurre con el síndrome de Legius.

Ante esta posible asociación (MCL-NFM), es importante que los niños con sospecha de presentar MCL sean evaluados por un especialista para confirmar en primer lugar el diagnóstico de MCL (hay otras lesiones cutáneas que pueden parecerse), y ya que en muchos casos será necesario un seguimiento de varios años y diferentes pruebas para poder confirmar o descartar si estamos sólo ante dichas manchas, o si nos encontramos ante un síndrome (fundamentalmente NFM).

¿Cómo es una mancha café con leche típica?
1. Es varios tonos más oscura que la piel normal adyacente, incluso aunque ésta esté bronceada.
2. La coloración es de tinte marronáceo y es uniforme por toda la mancha.
3. Los bordes de la MCL están bien definidos.
4. El tamaño característico es desde 5mm (prepúberes) o 15mm (púberes) hasta 15cm.
5. Son manchas (completamente planas).



Si las manchas son muy oscuras o muy claras, si tienen tono anaranjado, bordes mal definidos, o un tamaño muy grande… serían MCL atípicas, y si bien éstas también pueden estar presentes en una persona con NFM-1, normalmente esta persona tendrá también al menos 6 MCL típicas, e incluso puede ser la expresión de otra lesión, como son los neurofibromas plexiformes.

En la NFM-1 es también frecuente encontrar “pecas” (“efélides”) de 1-3mm en los pliegues (axilas, ingles, submamarios…), así como neurofibromas cutáneos múltiples, así como alguno/s de otros posibles hallazgos, incluyendo neurofibromas plexiformes, problemas de aprendizaje, baja estatura, macrocefalia, displasias esquelétias y vasculares e incluso tumores como gliomas del nervio óptico, feocromoctioma, neurofibrosarcoma y glioblastoma multiforme.

Si bien es conocido dónde se encuentra la mutación que origina la NFM y ésta puede objetivarse mediante estudio genético, se trata de un estudio laborioso, caro y frecuentemente inaccesible, por lo que el diagnóstico de NFM sigue basándose en una serie de criterios diagnósticos clínicos establecidos en 1988 por el National Institute of Health que incluye 7 criterios diagnósticos de los 3 son lesiones cutáneas (las MCL, las efélides de los pliegues, y los neurofibromas).

El problema es que la edad de aparición de las manifestaciones que dan origen a restos criterios diagnósticos es variable, y algunos pacientes las manifiestan tardíamente, o incluso nunca, pudiendo demorarse por años el diagnóstico de certeza. Así, MCL y efélides suelen aparecer en los primeros años de vida (las MCL suelen estar presentes desde el nacimiento o hacerse evidentes en primeros meses de vida), y aunque son muy sugestivas de NFM, no la aseguran al 100%. En cambio, la existencia de múltiples neurofibromas cutáneos o de al menos un neurofibroma plexiforme, que son muy específicos de la enfermedad, suelen objetivarse más tardíamente. 

De la misma manera, existen otros tipos de lesiones cutáneas cuya presencia (junto a las MCL) ha demostrado en los últimos años gran valor para confirmar el diagnóstico de NFM, como son los nevos anémicos y los xantogranulomas juveniles, lesiones hasta ahora no recogidas entre los criterios diagnósticos. 

Por todo lo anterior, es esperable que en los próximos años se reformulen dichos criterios diagnósticos de NFM.

Más información:
-Riccardi VM. Diagnostic and management considerations posed by multiple café au lait spots. Arch Dermatol. 2009;145:929-30.
-Messiaen L, Yao S, Brems H, Callens T, et al. Clinical and mutational spectrum of neurofibromatosis type 1-like syndrome. JAMA. 2009;302:2111-8.
-Hérnández-Matín A, Duat-Rodríguez A. Neurofibromatosis tipo 1: más que manchas café con leche, efélides y neurofibromas. Parte II. Actualización sobre otras manifestaciones cutáneas características de la enfermedad. NF1 y cáncer. Actas Dermosifiliogr. 2016;107(6):465-473.
-Hérnández-Matín A, Duat-Rodríguez A. Neurofibromatosis tipo 1: más que manchas café con leche, efélides y neurofibromas. Parte I. Actualización sobre los criterios dermatológicos diagnósticos de la enfermedad. Actas Dermosifiliogr. 2016;107(6):454-464.