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jueves, 4 de agosto de 2016

Cáncer de piel en España y en La Costa del Sol… ¿Cuál es su frecuencia?

Debemos comenzar recordando que por sus diferentes características epidemiológicas y pronósticas, el cáncer de piel se divide habitualmente en melanoma y cáncer de piel diferente a melanoma (cáncer cutáneo no melanoma, CCNM) que engloba fundamentalmente al carcinoma basocelular (CBC, basalioma, epitelioma basocelular) y al carcinoma espinocelular (CEC, carcinoma escamocelular, carcinoma epidermoide), si bien existen muchos otros posibles tipos de cáncer de piel, ya mucho menos frecuentes, como el carcinoma de célules de Merkel (merkeloma).

Los datos de los que disponemos a nivel internacional señalan que la incidencia del melanoma cutáneo sigue en aumento en Europa con notables diferencias geográficas en cuanto a su mortalidad. Con respecto al CCNM, su alta incidencia en relación con el resto de tumores y las dificultades en su cuantificación hace que no sean habitualmente incluidos en los diferentes registros de cáncer.




Datos del cáncer de piel en España:

Partiendo de esta base, el Dr. Antonio Tejera y colaboradores llevaron a cabo un exhaustivo trabajo llevando a cabo una revisión sistemática de los datos existentes (y sus limitaciones) con los que describir la incidencia y mortalidad del cáncer cutáneo en España, incluyendo el melanoma, el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el carcinoma de células de Merkel, cuyos datos fueron publicados muy recientemente en la revista de la Academia Española de Dermatología.
Entre los resultados obtenidos, destacar que la tasa de incidencia del carcinoma basocelular global cruda fue 113,05/100.000 personas y año para los estudios que emplean la metodología de los registros de cáncer (contando un solo tumor por persona y diagnóstico histológico). La tasa de incidencia mediante criterios clínicos e histológicos, y contando tumores en lugar de personas, fue de 253,23/100.000 personas-año. La incidencia de carcinoma espinocelular fue de 38,16/100.000 personas y año, de 8,76/100.000 personas-año para el melanoma y 0,28 /100.000 personas-año para el carcinoma de células de Merkel.
Por tanto, estos datos indican la existencia en España de una elevada incidencia de CCNM, sobre todo de carcinoma basocelular y carcinoma escamocelular, si bien la incidencia de melanoma fue menor a la calculada para otros países europeos.


Datos del cáncer de piel en la Costa del Sol:

La extrapolación de los índices epidemiológicos de otras provincias españolas no son aplicables al caso de la Costa del Sol, en que existe una población de referencia de 380.000 habitantes censados aunque con características físicas, genéticas y hábitos de exposición solar muy diferentes.

Respecto al melanoma, gracias a un gran trabajo de la Dra. Inés Fernández Canedo y colaboradores llevado a cabo desde el servicio de Dermatología del Hospital Costa del Sol de Marbella disponemos de datos recientes que nos ayudan a conocer su incidencia en la zona.
Mediante este trabajo conocemos que en dicho centro hospitalario público se registra un promedio de unos 50 nuevos casos de melanoma al año, de los que aproximadamente una tercera parte corresponden a paciente extranjeros. La tasa calculada  de incidencia hospitalaria de melanomas fue de 17,5 casos por cada 100.000 habitantes y año, y aunque esta tasa sería la más alta de entre las comunicadas dentro de la geografía española, es obvio que la incidencia real es probablemente aún mayor si tenemos en cuenta la gran cantidad de hospitales, clínicas y consultas que a nivel privado atienden a una parte importante de dicha población, en que también se diagnostican y tratan melanomas.
En el análisis evolutivo de estos casos a lo largo de los años se observó un incremento del número de melanomas diagnosticados a expensas de un mayor número de diagnósticos de melanomas finos (que tienen mejor pronóstico), lo cual se debe a diferentes factores, como es a la conciencia de los propios pacientes, que consultan por estas lesiones, a los médicos de primaria, que han sido entrenados para mejorar el reconocimiento de los mismos, y a avances en los métodos de diagnóstico, fundamentalmente por el uso del dermatoscopio. Por otro lado, se apreció que muchos de los  pacientes presentaban un segundo melanoma u otro tipo de cáncer de piel (diferente a melanoma).

Respecto al CCNM, un estudio reciente llevado a cabo por el Dr. Miguel Aguilar Bernier y publicado en la revista de la academia europea de dermatología se centró en comparar en nuestra área sanitaria el CCNM en población española frente a población del centro norte de Europa, lo cual  reveló que los centro y norte europeos presentaban más carcinomas múltiples, es decir, varios cánceres en la misma persona (13,4% vs. 22,5%), con predominio de tipos menos agresivos, es decir, más superficiales (8,3 vs. 34,7%) en comparación con los españoles.

Más información:
-Aguilar Bernier M, Rivas Ruiz F, de Troya Martín M, Blázquez N. Comparative epidemiological study of non-melanoma skin cancer between Spanish and north and central European residents on the Costa del Sol. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2012;26:41–7.
-Fernández-Canedo I, Rivas-Ruiz F, Fúnel-Liébana R, Blázquez-Sánchez N, De Troya-Martín M. Epidemiología del melanoma en una población multicultural mediterránea. Piel (Barc).2014;29:401-5.
-A. Tejera-Vaquerizo, M.A. Descalzo-Gallego, M.M. Otero-Rivas, C. Posada-García, L. Rodríguez-Pazos, I. Pastushenko, R. Marcos-Gragera, I. García-Doval. Skin Cancer Incidence and Mortality in Spain: A Systematic Review and Meta-Analysis. Actas Dermo-Sifiliogr.2016;107:318-28.

miércoles, 29 de abril de 2015

Carcinoma basocelular: Lo que hay que saber

¿Qué es?
El carcinoma basocelular (CBC) es un tumor de la piel derivado de las células de la capa basal (la capa más baja de la epidermis), de donde adopta su nombre.
Se caracteriza por presentar un crecimiento lento, con agresividad local (en la zona del cuerpo donde asienta el tumor) y que sólo en casos excepcionales puede orinar metástasis (diseminación a otras áreas corporales).
Debido a esta baja agresividad (sólo excepcionalmente puede conducir a la muerte de un paciente), a pesar de ser considerado un cáncer (tumor maligno) de la piel, en muchos casos es denominado de formas que se evita la palabra cáncer, como pueden ser “epitelioma basocelular” o “basalioma”.
En cualquier caso, a pesar de esta baja agresividad, no debemos olvidar que si no se realiza tratamiento oportuno, produce invasión local que en muchos casos puede conllevar una importante morbilidad para el paciente, ya que frecuentemente se trata de lesiones ulceradas, que pueden sangrar y sobreinfectarse, originando picor, dolor… y según el área corporal donde se encuentre, puede asociar alteraciones en la función de determinados órganos de la zona (por ejemplo, la vista o el oído), además de las repercusiones estéticas subsecuentes.
Por otro lado, cuanto más tarde se realice el tratamiento del carcinoma, mayor será la incidencia de molestias y secuelas asociadas al propio tratamiento (cicatrices inestéticas o molestas, etc…).

¿Cuál es su frecuencia?
El cáncer de piel es el cáncer más frecuente de la especie humana (más informaciónen este blog), y se calcula que el CBC representa más del 60% de los cánceres de piel, de manera que se trataría de forma individual del cáncer más frecuente en el hombre. De hecho, en Estados Unidos se calcula que los CBC suponen el 25% de todos los cánceres diagnosticados. Además, se estima que la tasa de incidencia del CBC crece a un ritmo del 3-10% anual en la raza blanca, y se calcula que casi una de cada 3 personas blancas desarrollarán al menos un CBC a lo largo de su vida.
Son muchos los personajes famosos que han presentado CBC, como por ejemplo Hugh Jackman (más infomación sobre famosos y cáncer de piel en este blog).

¿Cuáles son los factores de riesgo para su desarrollo?
El más importante (y sobre todo, modificable) es la exposición solar. Otros son otros tipos de radiaciones, el tabaco y otros químicos, la inmunosupresión, determinados tumores cutáneos como el nevus sebáceo, determinados síndromes genéticos..



¿Cuándo sospecharlo?
El CBC puede asentarse en múltiples localizaciones anatómicas diferentes, aunque la cara y el cuello son las áreas más frecuentes, en relación a la exposición solar (laboral o recreativa).
Aunque puede adoptar múltiples aspectos diferentes entre sí, suele ser frecuente el encontrarnos ante una lesión rosada que bajo una adecuada iluminación muestra un brillo “perlado” y que se encuentra muy vascularizada, presentando en su superficie abundancia de pequeños vasos sanguíneos (“telangiectasias ramificadas”). A pesar de ello, en algunos casos los CBC están “pigmentados”, es decir, son (al menos en parte) grisáceos o negruzcos, por lo frecuentemente se confunden con otras lesiones cancerosas como es el caso del melanoma, o con lesiones benignas como los nevos melanocíticos (“lunares”) o las queratosis seborreicas.
Por otro lado, es frecuente que el CBC se ulcere (hay que sospecharlo ante lesiones con heridas que no terminan de cicatrizar), apreciándose frecuentemente ulcerocostras (costras sobre estas heridas) que en ocasiones originan sangrado con facilidad.

Diagnóstico
En la mayoría de casos un dermatólogo puede diagnosticarlo simplemente con la inspección clínica (viendo la lesión), siendo especialmente útil para ello el uso del dermatoscopio (más información aquí), si bien en casos dudosos -o en los cuales sea oportuno el conocer la profundidad y subtipo del CBC- puede ser necesario el realizar una biopsia (tomar un trozo de la lesión para analizarlo), si bien en los últimos años otra técnica no invasiva como es la ecografía ha mostrado también su utilidad al respecto (más información en este blog).
Una vez diagnosticado el CBC, existen diferentes subtipos, aunque los principales podrían ser (de menos a más agresivo) el CBC superficial, el CBC expansivo (o nodular), el CBC infiltrativo, el CBC micronodular y el CBC esclerodermiforme.
Se considerarían CBC “de bajo riesgo” (menos agresivos) aquellos con unos límites bien definidos, un patrón histológico (por biopsia) nodular o superficial, y que son menores de 2cm (o si están en zona H -zona centrofacial-, son menores de 6mm).
En cambio, se considerarían CBC “de algo riesgo” (más agresivos) aquellos que están mal delimitados, o que son recidivas (tumores previamente tratados que han reaparecido), o que han aparecido sobre áreas de piel donde se realizó radioterapia, así como aquellos con patrón histológico agresivo (infiltrativo/esclerosante/morfeiforme/micronodular o con infiltración perineural), así como aquellos mayores de 2 m o que encontrándose en zona H, son mayores de 6mm.

Tratamiento
Afortunadamente a día de hoy la inmensa mayoría de los CBC son curables con un tratamiento correcto, y el tratamiento más oportuno deberá ser individualizado, es decir, que variará según el caso (número de CBC, tipo de CBC, localización del mismo, edad y otras enfermedades y tratamiento del paciente) y lo deberá indicar el dermatólogo.

Entre los CBC “no superficiales” el tratamiento más utilizado sigue siendo la cirugía:

-La cirugía “convencional” (extirpación de la lesión y reconstrucción del defecto dejado al quitarlo) sigue siendo actualmente el tratamiento más utilizado, aunque existen otras opciones, que comentaremos de forma general.
-Técnica quirúrgica de Mohs: Esta técnica suele emplearse en casos muy especiales de CBC, sobre todo en casos situados en zonas de riesgo (zona centrofacial fundamentalmente) y que representan formas “agresivas” de CBC (CBC infiltrativo o esclerodermiforme) o que son recurrentes (que han reaparecido tras un tratamiento previo). En ésta, tras extirpar la lesión visible se van realizando nuevos pases (ampliación de tejido extirpado) en la zona señalada hasta que el patólogo comprueba que los márgenes (bordes) del tejido extirpado no presentan resto de tumor, y es entonces cuando se realiza la reconstrucción del defecto.

Entre los CBC superficiales (menos infiltrativos) existen muchas alternativas a la cirugía, cada una con diferentes pros y contras, y a continuación resumiremos las más importantes.

-Crioterapia: Consiste en la aplicación (habitualmente mediante un espray) de nitrógeno líquido que destruye el tejido mediante una quemadura por congelación.
-Electrocoagulación: En este caso el tejido será destruido mediante una quemadura originada con un electrobisturí.
-Imiquimod: Se trata de una sustancia inmunomoduladora que se encuentra en forma de crema, y que igualmente se indica (mediante aplicación 5 días a la semana por 6 semanas) en el tratamiento de CBC superficiales.
-Terapia Fotodinámica: Procedimiento basado en la irradiación mediante una fuente de luz intensa o incluso mediante luz solar tras la aplicación de una crema fotosensibilizante (ácido aminolevulínico/metilaminolevulinato) sobre el tumor.

Otros tratamientos incluyen la radioterapia o la quimioterapia, si bien éstos son utilizados sólo en casos excepcionales que incluyen CBC agresivos que no pueden ser intervenidos quirúrgicamente.


Más información:

Plan Asistencial de Seguimiento del Cáncer de Piel en Andalucía:
http://www.juntadeandalucia.es/salud/export/sites/csalud/galerias/documentos/p_3_p_3_procesos_asistenciales_integrados/cancer_piel_nuevo/09_anexos_septiembre_2014.pdf

Cáncer cutáneo no melanoma:
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2014/01/el-cancer-de-piel-no-melanoma-el-cancer.html

Famosos y cáncer de piel:
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2012/06/cancer-de-piel-en-famosos.html

Cáncer de piel en La Costa del Sol:
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2012/01/cancer-de-piel-en-la-costa-del-sol.html


domingo, 13 de abril de 2014

¿Quiéres que un dermatólogo te revise tus lunares?: 12-16 de Mayo 2014: Vuelve el Euromelanoma


Un año más, vuelve la Campaña del Euromelanoma, destinada a la prevención y el diagnóstico precoz del cáncer de piel.
 
Con ésta colaboramos cientos de dermatólogos de toda España, que prestamos nuestro tiempo de una forma totalmente desinteresada. Gracias a Euromelanoma, cualquier persona puede solicitar una revisión de los “lunares” por un dermatólogo a escoger. Este año (2014) las fechas en que se atenderán a las personas que así lo soliciten serán del 12-16 de Mayo. El Dr. del Boz atenderá a los pacientes que así lo deseen el día 13 por la mañana en las consultas de Dermatología del Hospital Costa del Sol de Marbella.

Para poder solicitar la cita para la revisión, deberá simplemente inscribirse en la siguiente dirección: http://euromelanoma.aedv.es/

-Más información sobre la campaña Euromelanoma:

*Página Oficial del Euromelanoma: http://www.euromelanoma.org/

jueves, 12 de septiembre de 2013

Queratosis actínicas: ¿Debemos preocuparnos?

Las queratosis actínicas, o queratosis solares, son lesiones cutáneas superficiales (intraepidérmicas) resultado de una exposición solar crónica, de aparición habitualmente en individuos de edad avanzada que además presentan una cierta predisposición genética.

Representan una patología muy frecuente, y de hecho se calcula que representan el tercer motivo de consulta dermatológica.
En nuestro país, se calcula que la prevalencia de queratosis actínicas es de un 10% en pacientes mayores de 30 años, ascendiendo hasta un 80% en la séptima década de la vida.


Aunque como comentábamos previamente la exposición solar crónica sería el principal factor de riesgo para el desarrollo de queratosis actínicas, otros son las pieles claras (fototipos I y II), la edad avanzada, la residencia en latitudes soleadas, la historia personal previa de queratosis actínicas o cáncer de piel, los estados de inmunosupresión, y algunas enfermedades genéticas.


Clínicamente se presentan como lesiones planas (máculas) o algo sobreelevadas (pápulas, placas) habitualmente con una superficie escamosa, rasposa al tacto, y una base rojiza. Ocasionalmente presentan cierta inflamación asociada, y pueden ser más costrosas.

Suelen localizarse en áreas expuestas al sol (sobre todo cara, cuero cabelludo –sobre todo si existe escasa densidad de cabello-, cuello, escote, y dorso de manos).



Aunque en la inmensa mayoría de los casos el diagnóstico es clínico, si las biopsiamos (lo cual suele realizarse ante dudas por su espesor, induración, infiltración, ulceración, crecimiento rápido, ante recurrencias o persistencia tras tratamientos…), se aprecia una alteración de la estratificación de la epidermis (capas más superficiales de la piel) y en las células que la componen, los queratinocitos, que presentarán atipia. Además suelen existir engrosamiento epidérmico con aumento de grosor de la capa córnea y áreas focales de paraqueratosis.


La importancia clínica de las queratosis actínicas radica en su posible evolución a carcinoma epidermoide (también conocido como “carcinoma escamocelular” o “carcinoma espinocelular”), tumor maligno que puede diseminarse originando metástasis en ganglios linfáticos y órganos internos, e incluso originar la muerte. De hecho existe controversia, ya que algunos expertos (sobre todo de la escuela americana) consideran a las queratosis actínicas "por si mismas" como verdaderos cánceres cutáneos (aunque de baja agresividad), aunque en Europa suelen considerarse lesiones premalignas, y no un cáncer en sí mismas. 

Los estudios epidemiológicos demuestran que la presencia de queratosis actínicas resulta ser el factor predisponente más importante en el desarrollo del carcinoma epidermoide. Se calcula que al año pueden progresar a este tipo de cáncer entre el 0.25% y 20% de las queratosis actínicas.
Asimismo, todas las lesiones de queratosis actínicas, con indepedencia del grosor, son potencialmente invasivas, sin que podamos predecir cuál de ellas dará lugar al carcinoma.


De todo lo anterior se extrae la importancia de un correcto y pronto tratamiento de estas lesiones. Actualmente los tratamientos más utilizados son la crioterapia (“nitrógeno líquido”), cremas a base de diferentes moduladores de la respuesta inmunitaria como el 5-fluoruracilo (disponible en la actualidad en España combinado con ácido salicílico), el imiquimod, el diclofenaco sódico, el ingenol mebutato... y la terapia fotodinámica, aunque se trata de un campo en continuo desarrollo. Alternativas más agresivas como la cirugía suelen reservarse para casos muy seleccionados (lesiones muy infiltradas, gruesas, o dudosas).
 
La indicación de uno u otro tratamiento (e incluso la forma de aplicar cada tratamiento) depende de diversos factores incluyendo el tipo de lesiones (más o menos costrosas), el número de las mismas (múltiples o aisladas), su distribución (agrupadas en áreas corporales limitadas o muy dispersas), las zonas afectas (cuero cabelludo, cara, tronco, manos, etc.), la patología previa del paciente, su tipo de piel, la respuesta a tratamientos previos, la disponibilidad de medios de cada centro…. Y debe ser el dermatólogo quién, consensuando con el paciente, -tras valorar las diferentes opciones-, decida la mejor alternativa para cada caso individual.
 
Más información:

-Oppel T, Korting HC. Actinic keratosis: the key event in the evolution from photoaged skin to squamous cell carcinoma. Therapy based on pathogenetic and clinical aspects. Skin Pharmacol Physiol. 2004;17:67-76.

-Röwert-Huber J, Patel MJ, Forschner T, Ulrich C, Eberle J, Kerl H, et al. Actinic keratosis is an early in situ squamous cell carcinoma: a proposal for reclassification. Br J Dermatol. 2007;156(Suppl 3):8-12.

-Sterry W. Guideline Subcommittee of the European Dermatology Forum. Guidelines for the management of actinic keratoses. Disponible en www.euroderm.org
- Gupta A, Paquet M, Villanueva E, Brintnell W. Intervenciones para la queratosis actínica. Cochrane Database of Systematic Reviews 2012 Issue 12.

-Fernández-Figueras MTCarrato CSáenz XPuig LMusulen EFerrándiz CAriza A. Actinic keratosis with atypical basal cells (AK I) is the most common lesion associated with invasive squamous cell carcinoma of the skin.  2015;29(5):991-7.

domingo, 27 de enero de 2013

El Golf: ¿Un deporte de riesgo (para la piel)?

El golf es un deporte con indudables (y demostrados) beneficios para la salud. A pesar de ello, resulta fundamental que tanto los jugadores como los trabajadores de los campos de golf adquieran unos correctos hábitos de fotoprotección para evitar el desarrollo de cáncer de piel en relación a la exposición solar consecuente.


El cáncer de piel es la neoplasia maligna más frecuente en la raza blanca. En España, la incidencia de cáncer de piel se ha triplicado en las últimas décadas y pese los avances en el diagnóstico precoz, la mortalidad por  melanoma sigue aumentando a un ritmo superior a la de cualquier otra neoplasia maligna. Todo ello es consecuencia de diversos factores como el envejecimiento de la población, la reducción de la capa de ozono, y en muchos casos, los hábitos de exposición solar recreativa.

La exposición solar es el único factor ambiental mayor causal del cáncer de piel cuya prevención es posible. Así, la prevención de exposiciones solares intensas e intermitentes -como las que pueden ocurrir en golfistas, que frecuentemente juegan varias horas al día, a mediodía, y muchos días al año - y exposiciones solares crónicas -como la de trabajadores de campos de golf, que desarrollan frecuentemente su trabajo al aire libre - es particularmente importante.

La Costa del Sol es el área de Europa con una mayor concentración de campos de golf (no en vano es también llamada la “Costa del Golf”), y en ésta residen muchos extranjeros especialmente procedentes del Norte y Centro de Europa, atraídos por sus más de 300 días de sol al año y su temperatura media anual de 19oC. Éstos han sido ya previamente identificados como grupo de riesgo de desarrollo de cáncer de piel, presentando una alta prevalencia de tumores cutáneos malignos relacionada fundamentalmente a una exposición solar recreativa (que frecuentemente se corresponde con la práctica del golf). Igualmente son muchos los turistas (sobre todo extranjeros igualmente procedentes del Norte y Centro de Europa) que acuden a la zona atraídos por el sol y la playa, pero también en muchos casos por el golf.

Diferentes programas de prevención y detección del cáncer de piel han demostrado su eficacia a nivel internacional, aunque cada vez parece más evidente la necesidad del desarrollo de acciones específicamente dirigidas a grupos diana, de mayor rentabilidad que aquellas desarrolladas sobre la población general. Además, igualmente las intervenciones educacionales en enclaves turísticos al aire libre ya han demostrado su eficacia.
A pesar de ello, no se han descrito hasta el momento intervenciones específicamente diseñadas y dirigidas hacia estos posibles grupos de riesgo relacionados al golf. Durante el verano de 2011, en el contexto de la  Campaña de Fotoprotección llevada a cabo desde el Servicio de Dermatología del Hospital Costa del Sol con el apoyo del laboratorio La Roche-Posay® y la Asociación de Campos de Golf de Marbella, se desarrolló una campaña de fotoprotección en 6 campos de golf de La Costa del Sol. En ella se procuró sensibilizar a los golfistas y trabajadores de estos campos de los riesgos del sol, fomentar hábitos saludables de fotoprotección y promover el diagnóstico precoz del cáncer de piel. Para ello se realizaron a los participantes entrevistas sobre datos demográficos, factores de riesgo y hábitos de exposición solar y fotoprotección, exploración dermatológica completa incluyendo dermatoscopia y Luz de Wood, consejo sanitario (entregándose además folletos informativos), talleres de fotoprotección (dando información sobre las cremas de protección solar más adecuadas a cada individuo) y encuestas de satisfacción e intención de cambio en la conducta frente al sol.


El estudio completo será publicado en la más prestigiosa de las revistas de Dermatología en lengua española, Actas Dermosifiliográficas, y puede descargarse de forma gratuita (tanto en inglés como en español) clickando en el siguiente enlace: página para descarga del artículo completo

Entre los principales resultados, podemos adelantar que participaron más de 300 personas (casi 200 jugadores, el resto trabajadores) de más de 20 nacionalidades diferentes. Se confirmó que tanto jugadores como trabajadores eran grupos de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, tanto por su tipo de piel y antecedentes personales y familiares, por sus hábitos de exposición solar (siendo el golf una actividad de riesgo independiente a la exposición solar en la playa), y por su insuficiente seguimiento de las medidas generales de fotoprotección (uso de cremas protectoras, gorra, manga larga…), y se diagnosticaron clínicamente entre los participantes (sobre todo entre los golfistas) más de 20 cánceres de piel, apreciándose además en casi la mitad de los golfistas la exsitencia de queratosis actínicas (lesiones premalignas, consideradas precursoras del cáncer de piel). Todas estas lesiones están íntimamente ligadas a la exposición solar.

En definitiva, la idea que hay que sacar de estos datos es, como decía el eslogan de la campaña… ¡disfruta del golf sin dejarte la piel!
Más información:
-Descargas del trabajo completo (en español e inglés): http://www.actasdermo.org/en/linkresolver/campana-prevencion-deteccion-cancer-cutaneo/S0001-7310(14)00366-4/?pubmed=true

-Aceituno-Madera P, Buendía-Eisman A, Arias-Santiago S, Serrano-Ortega S. Evolución de la incidencia del cáncer de piel en el periodo 1978-2002. Actas Dermosifilogr. 2010; 101: 39-46.
-Aguilar-Bernier M, Rivas Ruiz F, De Troya Martin M, Blázquez Sánchez N. Comparative epidemiological study of non-melanoma skin cancer between Spanish and North and Central European residents on the Costa del Sol. J Eur Acad Dermatol Venereol 2012;26:41-47.