martes, 30 de enero de 2018

Novedades en Dermatología Pediátrica: Resumen de la Reunión del Grupo Español de Dermatología Pediátrica 2018

Los días 26 y 27 de Enero se celebró en Málaga la XXIX reunión del Grupo Español de Dermatología Pediátrica, grupo coordinado por la Dra. Ana Martín Santiago, jefa del servicio de Dermatología del Hospital de Son Espases de Mallorca, y que fue organizada por el Dr. Ángel Vera, encargado de la consulta de Dermatología Pediátrica del Hospital Materno-Infantil de Málaga.

La reunión fue todo un éxito de asistencia, contando con más de 300 dermatólogos de toda España con interés por la dermatología infantil, y en ella se expusieron 35 trabajos en forma de comunicación oral y 87 en forma de póster.



 Entre estos trabajos, de gran calidad científica, destacaremos algunos:

Así, un estudio a cargo del Dr. Toll contando con la colaboración de centros de Barcelona y Madrid, relacionó por primera vez a los nevos epidérmicos extensos con el posible riesgo de desarrollo de cáncer urotelial.

Otro trabajo, a cargo de la Dra. González Hermosa del Hospital de Barakaldo, presentó casos familiares de Nevus Epidérmico con capa de Células Basales en Horizonte (PENS), entidad recientemente descrita por otro grupo español, del H. Niño Jesús de Madrid, por el Dr. Torrelo y colaboradores, y que debemos conocer por sus posibles asociación a otras alteraciones.

Varios trabajos revisaron diferentes tipos poco frecuentes de Ictiosis y sus posibles tratamientos, así como diferentes tipos de inmunodeficiencia...

Destacó igualmente el trabajo de la Dra. Knöpfel y colaboradores del H.Niño Jesús de Madrid respecto al uso de metotrexate en el tratamiento de los eccemas numulares (forma de eccema especialmente recalcitrantes) graves.

El Dr. Vera de Málaga, en colaboración con la Dra. Baselga del Hospital de la Santa Creu de Barcelona, aportó una interesante ponencia sobre “dermatitis simulata”, en que niños que habitualmente presentan problemas psicológicos se producen intencionadamente  -y de forma no dolorosa-  lesiones cutáneas cuyo origen real habitualmente ocultan (con intención de obtener un beneficio).

Muy interesante fue también la comunicación de los compañeros del Complejo Hospitalario de Toledo sobre “síndrome de dolor regional complejo en la edad pediátrica”, repasando sus manifestaciones y manejo terapéutico.

Se revisaron también varios tipos de tumoraciones poco frecuentes de la infancia.

Igualmente destacable fue el llevado a cabo desde el H.Virgen del Rocío de Sevilla acerca del recrecimiento tardío de hemangiomas infantiles tratados con betabloqueantes. Curiosamente y según comentaron, algunos de estos casos al recrecer ya no respondían de forma adecuada a propranolol, pero sí a nadolol,otro betabloqueante.

El premio a la mejor comunicación fue para un trabajo multicéntrico coordinado por la Dra. Marta Valdivieso del Hospital Infanta Leonor de Madrid, que analizó los hallazgos histopatológicos en el Síndrome de Malformaciones Capilares-Malformaciones Arteriovenosas.

Por nuestra parte, desde la consulta de Dermatología Pediátrica del H.Costa del Sol se coordinó un trabajo multicéntrico que presentó el Dr. García Montero, en el que se mostró la experiencia obtenida con el uso de rapamicina tópica en el tratamiento de las malformaciones linfáticas superficiales, un tratamiento extraordinariamente novedoso del que por el momento sólo se ha publicado en la infancia un solo estudio, por este mismo hospital.

La Dra. Lisa Weibel, venida desde Suiza, realizó la “conferencia del experto”, que versó sobre la práctica de la Dermatología Pediátrica.

Entre los pósters, se presentaron series de casos de liquen escleroatrófico y de liquen plano. El premio a mejor póster fue para “síndrome de Cowden: la importancia de la exploración oral en dermatología pediátrica”, en que una minuciosa exploración de la boca puede llevar al diagnóstico de esta entidad.

Igualmente destacable fue la presentación sobre la “experiencia en el tratamiento de malformaciones venosas en edad pediátrica en el Hospital Ramón y Cajal”, a cargo de la Dra. Molins Ruiz.

Desde la consulta de Dermatología Pediátrica del H. Costa del Sol, llevamos -en forma de póster- casos excepcionales de Dermatomiositis Infantil Vesiculosa (peculiaridad no previamente descrita en estas edades), a cargo de la Dra. Cristina Salas, y de Pseudoangiomatosis Eruptiva en una niña y su abuela, lo cual parece reforzar un cierto componente genético en su origen, a cargo de la Dra. García Harana.

miércoles, 17 de enero de 2018

Hidrosadenitis Supurativa: Algo más que unos "granos"

¿Qué es la Hidrosadenitis Supurativa?
La Hidrosadenitis Supurativa (HS), también llamada Acné Inversa o Hidradenitis, y cuyas lesiones básicas son conocidas vulgarmente como "golondrinos", es una enfermedad inflamatoria que afecta a la piel y que está originada por la obstrucción de la unidad pilosebácea (donde nace el pelo y se forma la grasa), existiendo además un desequilibrio del sistema inmunitario subyacente. Es una enfermedad crónica y recurrente, pero no contagiosa, y tampoco es una infección, y por supuesto no se debe a hábitos deficitarios de higiene corporal. Al estar relacionada también al sistema inmunitario, no es rara su asociación a otras enfermedades con trasfondo inmunitario como son la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (sobre todo la Enfermedad de Crohn) o el pioderma gangrenoso.

¿Por qué se origina?
Aunque no se conoce su causa exacta, parece que está favorecida por una cierta predisposición propia (genética). De hecho, no es raro que haya antecedentes de lesiones similares en la misma familia. 
Las hormonas también pueden influir en algunos casos, como ocurre en algunas mujeres en que los brotes coinciden con el periodo menstrual, y de hecho en muchas mujeres mejora tras la menopausia.
Al ocluirse el folículo pilosebáceo, no puede salir a la piel el contenido de las glándulas localizadas en la piel de los pliegues, y esto favorece la formación de quistes, que a su vez se sobreinfectarán por las bacterias de la piel de la zona, como el estafilococo dorado.
A su vez la respuesta inmunitaria originada por la obstrucción y ruptura folicular está alterada, originándose una reacción inflamatoria exagerada.
Existen además factores externos que favorecen su desarrollo y desencadenamiento o agravamiento de brotes. Aquí se incluye el tabaquismo, asociado a cuadros más graves y peor respuesta al tratamiento. También el sobrepeso-obesidad, que favorece la aparición de lesiones debido a la irritación mecánica y la fricción, oclusión y maceración de las zonas afectadas.
Igualmente, el uso de desodorantes, productos de depilación y el rasurado de las zonas afectas puede ser contraproducente. El estrés psicológico también puede empeorar o desencadenar brotes. De la misma forma, fármacos como litio o sirolimus también pueden ser perjudiciales.

¿A quién afecta?
Se estima que el 1-4% de la población la presenta, en mayor o menor medida, siendo más frecuente en mujeres, aunque en varones suele ser más grave. Suele aparecer tras la pubertad, entre los 20 y 30 años de edad, y generalmente suele disminuir su intensidad con los años, sobre todo en las mujeres a partir de la menopausia.

¿Cómo se manifiesta?
Suele presentarse como lesiones inflamatorias (lesiones de foliculitis -“granos”-, nódulos -“bultos”-, abscesos…) dolorosas, que frecuentemente se acompañan de secreción de pus y se acompañan de mal olor. Normalmente se localizan en los grandes pliegues de la piel, donde abundan las glándulas sudoríparas apocrinas, como son las axilas, mamas, muslos (sobre todo en mujeres) o las ingles y zona anogenital (sobre todo en hombres). Las primeras señales suelen ser picor en la zona, quemazón, enrojecimiento y dolor, y pueden evolucionar a la formación de fístulas (“túneles que conectan las lesiones entre sí”) bajo la piel y que pueden drenar en la superficie de la piel, y luego a cicatrices. Por la formación de estas “conexiones”, frecuentemente si se presiona la zona puede salir líquido purulento maloliente.
Por lo general suelen existir periodos de actividad, con brotes dolorosos, y periodos de remisión, sin brotes.
Afortunadamente la mayoría de las personas que sufren de HS tienen formas leves, aunque una cuarta parte presentará formas más intensas, con formación recurrente de nódulos dolorosos, así como abscesos y fístulas en bajo número en una o más partes del cuerpo, pudiendo formar cicatrices. Sólo el 4% de estas personas presentará la forma grave, con brotes de abscesos dolorosos de forma continuada, con dolor y supuración constantes.
Todo ello puede afectar mucho la calidad de vida de las personas afectas, tanto física como psicológicamente, originando en muchos casos sentimientos de vergüenza y pudiendo repercutir en la vida social y laboral del paciente. Igualmente el presentar lesiones en zonas íntimas puede conllevar disfunción en la esfuera sexual. No son raros los síntomas de ansiedad o depresión. De hecho, la HS está considerada como la enfermedad dermatológica de mayor impacto en la calidad de vida.


¿Cómo se diagnostica?
Aunque no existe ninguna prueba específica de diagnóstico, éste suele realizarse en base a la clínica, ante la presencia de lesiones típicas, en localizaciones típicas, de forma crónica o recurrente. En algunos casos su médico puede solicitar pruebas complementarias, como biopsias, cultivos o pruebas radiológicas (es de especial utilidad la ecografía) para poder valorar evaluar mejor cada caso concreto.

¿Cuál es su tratamiento?
El tratamiento no es curativo por lo general, sino que está enfocado en conseguir controlar la inflamación y los síntomas asociados. Éste debe individualizarse a cada caso según la gravedad del cuadro y el impacto que produzca sobre el paciente, teniendo igualmente en cuenta los antecedentes personales del paciente, su medicación habitual, la localización y tipo de lesiones, los tratamientos previamente utilizados y la respuesta que presentó a éstos… De forma general incluirá la combinación de medicamentos tópicos (aplicados en la zona) como exfoliantes, antisépticos o antibióticos, y sistémicos (generalmente vía oral) incluyendo antibióticos (sobre todo tetraciclinas, asociaciones de rifampicina-clindamicina y sulfonas), antiinflamatorios, derivados de la vitamina A (como acitretina), inmunosupresores y fármacos “biológicos”.
Los antibióticos actuarán buscando un control de la inflamación y de la sobreinfección bacteriana. Acitretina actuaría fundamentalmente tratando la obstrucción del folículo. Los fármacos “biológicos” actuarían bloqueando la respuesta inflamatoria.

También la cirugía puede ser de gran utilidad en muchos casos, especialmente ante la existencia de abscesos, fístulas y nódulos persistentes.

Para conocer algunos consejos generales para cuidados de pacientes con hidrosadenitis, pulse aquí.

Agradecemos al Dr. Juan Manuel Segura, dermatólogo en Hospital Costa del Sol y Clínica Ochoa de Marbella, experto en Hidrosadenitis Supurativa, por su asesoramiento en este tema.

Más información:
-Martorell A, García FJ, Jiménez-Gallo D, Pascual JC, Peeyra-Rodríguez J, Salgado L, et al. Actualización en hidradenitis supurativa (II): aspectos terapéuticos. Actas Dermosifiliogr. 2015;106:716-24.
-Carrascosa JM, Bassas J, Puig L. Hidradenitis supurativa: nuevas oportunidades para una enfermedad dermatológica huérfana. Actas Dermosifiliogr. 2015;106:448-51.

martes, 26 de diciembre de 2017

¿Cómo usar de forma correcta una crema con corticoide?

Los corticoides, corticosteroides o glucocorticoides son sustancias con un elevado poder antiinflamatorio.
Como ya comentamos en el post anterior sobre corticofobia, la introducción del uso de los corticoides tópicos (“cremas con cortisona”) en los años 50 supuso una revolución en el tratamiento de todo tipo de dermatosis inflamatorias, como la dermatitis atópica o la psoriasis entre otras.
Si bien se trata de fármacos por lo general muy seguros, no están exentos de posibles efectos adversos, especialmente si se abusa de su uso, o si se usan de forma incorrecta.
No existen pautas de tratamiento estándar. Por ello, aunque el médico debe individualizar la pauta de tratamiento a cada paciente, comentaremos una serie de pautas para procurar favorecer un uso correcto de los mismos.



-¿Cuándo tratar con corticoides tópicos?
Lo primero y más importante: los corticoides tópicos deben usarse para una indicación correcta, y siempre bajo supervision médica: deben ser prescritos por un médico.
Con respecto a los eccemas, una de las indicaciones más frecuentes, se recomienda que se trate el eccema desde su inicio, sin esperar a que éste se cronifique. Si esperamos a que el eccema evolucione, al hacerse más intenso, precisará el uso de más cantidad de crema que si la hubiésemos usado al inicio del mismo.

-¿Cuándo están contraindicados (cuándo NO tratar con) los corticoides tópicos?
No deben usarse ante infecciones activas bacterianas, fúngicas o víricas, en las que no se ha aplicado un tratamiento antimicrobiano específico. Existen, no obstante, algunos procesos con sobreinfección que pueden beneficiarse del tratamiento con corticoides tópicos por diferentes motivos (entre ellos, la disminución de la respuesta inflamatoria).
Tampoco deben usarse como tratamientos únicos a largo plazo (crónicos) de áreas muy extensas de la piel.
Deberán evitarse ante antecedentes personales de alergia a una molécula o al excipiente contenido en ese corticoide tópico concreto.

-¿Qué cantidad de producto aplicar?
Debe aplicarse una cantidad adecuada de crema: Una regla sencilla es la de la “yema del dedo”: una cantidad de crema que abarque la yema del dedo del adulto que aplicará la crema debe ser suficiente para tratar una superficie de piel equivalente a dos palmas de mano del mismo adulto.

-¿Con qué frecuencia deben aplicarse?
Normalmente una sola aplicación diaria suele ser suficiente, y se desaconseja aplicarlos  más de dos veces por día, al no obtener mayor beneficio y sí más posibilidad de efectos adversos.

-¿Por cuánto tiempo?
En el caso de los eccemas, como norma general se recomienda mantener su aplicación “hasta que la piel esté lisa”, y nunca de forma indefinida. En el prospecto suele indicarse el número máximo de días seguidos que puede aplicarse la crema, que deberá respetarse a menos que su médico le indique otra cosa de forma explícita. Aunque puede haber excepciones, de forma general se aconseja evitar el uso de corticoides tópicos por más de 4 semanas seguidas, y si se usan aquellos de alta/muy alta potencia, de forma general se recomienda no aplicarlos a diario por más de 2 semanas.

-¿Qué corticoide usar?
Debe elegirse correctamente el producto a aplicar. Hay que tener en cuenta que existen más de 20 posibles corticoides (principios activos) tópicos disponibles en el mercado, y éstos se dividen según su potencia en baja, media, alta, y muy alta potencia (ver tabla), y como su nombre indica, su potencia será muy variable. Algunos se situarán en uno u otro grupo según la concentración de producto que se utilice. De la misma manera, de forma general, a más alta potencia, más posibilidad de efectos adversos.
Además del principio activo concreto y su concentración, hay que tener en cuenta su excipiente –crema, pomada, espuma, emulsión, gel, loción, solución, champú…-, y su elección será individualizada en funcion de la edad del paciente, la zona corporal a tratar, y del tipo e intensidad de las lesiones a tratar.
De forma general, cuando más graso sea el excipiente, más puede penetrar la piel y absorberse, pudiendo originar también más efectos adversos. Además, debemos tener en cuenta que existen áreas corporales de piel más fina, y por tanto más sensible (al efecto del corticoide, y a la posibilidad de que éste asocie efectos adversos), como ocurre con la cara y la zona genital; en estas zonas deberemos evitar el uso de corticoides de alta potencia, e igualmente se recomienda limitar especialmente el tiempo de uso. Lo mismo ocurre en los niños (y más aún los lactantes), con una piel más fina y sensible que los adultos. Además, si la crema de cortisona es aplicada "en oclusión" (tapada con algún tipo de film, apósito o vendaje), o si se aplica sobre una piel dañada (por ejemplo, con heridas o eccemas) su efecto y posibles efectos adversos también podrán ser mayores.

-Precauciones al aplicar un corticoide tópico:
Es aconsejable lavarse bien las manos tras su aplicación, y es preciso aclararse los ojos con abundante agua si entraran accidentalmente en contacto con los corticoides tópicos.


En definitiva, es importante entender que la aplicación de un corticoide tópico de forma apropiada minimizará la posibilidad de presentar efectos secundarios.
Para ello, deberá aplicarse con una indicación correcta, bajo supervisión médica, aplicando la crema en forma correcta (en cantidad, frecuencia y tiempo de aplicación), eligiendo adecuadamente el corticoide a usar (principio activo concreto, concentración y excipiente) según edad del paciente y sus antecedentes personales, según la zona corporal a tratar, y del tipo e intensidad de las lesiones a tratar.

Más información:
-Coondoo A, Phiske M, Verma S, Lahiri K. Side-effects of topical steroids: A long overdue revisit. Indian Dermatol Online J. 2014 Oct;5(4):416-25.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Corticofobia: Una moda peligrosa para la salud

A día de hoy la aplicación tópica (sobre la piel) de las cremas esteroideas (cremas que contienen corticoides, “cortisona”) sigue siendo la “piedra angular” en el tratamiento de los eccemas de la Dermatitis Atópica (especialmente) y muchas otras enfermedades cutáneas tan frecuentes como pueden ser la psoriasis o los eccemas de cualquier origen.

Sin embargo, es cada vez más frecuente encontrarnos con pacientes (y/o cuidadores de pacientes) e incluso muchos profesionales sanitarios (farmacéuticos sobre todo, pero también enfermeros y médicos menos habituados al uso de corticoides tópicos) con Corticofobia, entendiendo como tal al desarrollo de sentimientos y creencias negativas (miedo, rechazo...) respecto al uso de corticoides aplicados sobre la piel.

En una revisión sistemática reciente sobre Corticofobia realizada en la Universidad de Yale (Estados Unidos) en que revisaron casi 500 estudios publicados, concluyen que ésta ocurre en el 21-83% de los pacientes con Dermatitis Atópica, siendo un fenómeno global, y se relaciona claramente en éstos con mayores tasas de no adherencia (no cumplimiento correcto) respecto al tratamiento.



Probablemente gran parte de la culpa sea de los especialistas que sí estamos habituados a su uso, que quizás por falta de tiempo no explicamos de forma detallada los pros y contras de este tipo de tratamientos, si bien se relaciona también con la falta de información (o por recibir una información incorrecta) desde los profesionales sanitarios en general, pero también desde amigos, familiares, información escrita y, por supuesto, desde internet

En este post intentaremos arrojar algo de luz al respecto.

Los corticoides tópicos se llevan usando desde los años 50, y tienen un excelente perfil de seguridad cuando son usados de forma responsable y correcta.

Efectos adversos relacionados al uso de los corticoides tópicos:
Los corticoides tópicos (como cualquier otro fármaco) no están exentos de posibles efectos adversos, aunque el problema es que la población identifica este perfil de posibles adversos con los relacionados al uso de corticoides sistémicos (vía oral, intramuscular, intravenosa…), lo cual es completamente diferente.
Algunos de los efectos adversos que pueden relacionarse con un uso (por lo general, con un "abuso") de los corticoides tópicos podrían ser la aparición de atrofia de la piel (la piel se vuelve frágil, fina…), estrías, telangiectasias (vasos sanguíneos dilatados bajo la superficie de la piel), dermatitis perioral (irritación alrededor de la boca), lesiones de acné, hipopigmentación (pérdida de color de la piel), o hipertricosis (aparición de vello en zonas de piel en que no debería haberlo).
De la misma manera, aunque es muy poco frecuente, existen personas con dermatitis alérgica de contacto a los esteroides (en estos casos, suele ser suficiente con cambiar de grupo químico de esteroide para evitar el problema), y aunque no está clara su existencia, algunos hablan de taquifilaxia (pérdida de eficacia del corticoide tras un tiempo de uso).
Y si éstos eran infrecuentes, es absolutamente excepcional poder encontrar efectos adversos sistémicos, como serían el retraso del crecimiento, el síndrome de Cushing o la supresión del eje hipofisario-adrenal, efectos que sí podemos ver con el uso (sobre todo tras largos periodos de tiempo y dosis elevadas) con los corticoides sistémicos.


Por otro lado, la Corticofobia también tiene consecuencias:

Así, muchos fallos en el tratamiento de la dermatitis atópica se relacionan con una falta de adherencia al tratamiento por esta corticofobia.

La Corticofobia puede llevar a que muchos padres no traten los eccemas de sus hijos (que no tienen culpa de nada) de forma correcta, aplicando las cremas esteroideas de forma errática. 
Por un lado, retrasando el inicio de la aplicación: si esperamos a que el eccema sea muy intenso para tratarlo, esto conllevará el consecuente malestar que éste irá provocando, y originará que requiera finalmente más cantidad de corticoide que la que hubiese sido necesaria si se hubiese tratado al inicio del cuadro). 
Por otro lado, aplicando el tratamiento por un periodo de tiempo insuficiente (que puede hacer que las lesiones vuelvan a aparecer con más facilidad). 
De la misma forma, el rascado y la irritación cutánea favorecerán que se produzcan sobreinfecciones

Pero además, es importante comprender que el no tratar de forma correcta un eccema de un niño (por ejemplo) puede tener consecuencias más allá de la piel.
A nivel psicológico, el picor ocasionado por el eccema puede originar que el niño esté irritable y que no duerma (y por tanto no descanse) bien. Se ha comprobado de igual forma que estos niños tendrán riesgo de desarrollo de ansiedad, estrés, depresión… presentando con cierta frecuencia sentimientos de culpabilidad, y limitando además su vida diaria (actividades sociales, práctica de deportes…). Además, en los padres/cuidadores se reproducirán estas consecuencias: si el niño no duerme bien, frecuentemente tampoco lo hará el cuidador, y no es raro tampoco encontrar en éstos estos sentimientos de culpa.
Del mismo modo, esto tendrá también consecuencias a nivel económico, en relación a la compra de productos varios, visitas a médicos, absentismo escolar/laboral…
Además, en los últimos años se ha postulado que el correcto manejo del eccema en la dermatitis atópica podría ser útil en la prevención de la llamada “Marcha atópica”. Ésta consiste en la progresión de las manifestaciones alérgicas de la dermatitis atópica favoreciendo el desarrollo de alergias alimentarias, de rinitis alérgica (presente en hasta 25% de las personas con dermatitis atópica) y el asma (presente en el 30% de éstos), y parece ser resultado de la compleja interacción entre los defectos de la función barrera de la piel y la respuesta del sistema inmunológico vinculada al desarrollo de enfermedades atópicas, a su vez muy relacionadas con factores ambientales. Se supone que esta alteración de la barrera cutánea sería vía de entrada al organismo (a través de la piel) para sustancias alergénicas (que inducen el desarrollo de alergias), que podrían ser transportadas hasta la piel por ácaros ambientales. Esto podría explicar porqué algunos niños atópicos presentan una reacción alérgica tras ingerir un alimento por primera vez, cuando sería esperable que esto no pudiese ocurrir hasta que hubiese habido un contacto previo con ese alimento que sirviese para hacer sensible al individuo.
Es difícil poder confirmar esta teoría (por los conflictos éticos que supondría realizar un estudio en que unos niños con dermatitis se tratasen y otros no), pero la hipótesis sería, en definitiva, que si compensamos con tratamiento las alteraciones de la barrera cutánea (con hidratantes-emolientes, y cuando sea necesario, con corticoides),  se podría prevenir el desarrollo de alergias y asma, y de la misma manera, supone que si no tratamos el eccema cuando sea oportuno, sería más probable la progresión de la marcha atópica, favoreciendo el desarrollo de alergias y asma.

En definitiva, es importante entender que ante la aplicación de una crema esteroidea de forma apropiada, y bajo supervisión médica, la posibilidad de presentar efectos adversos relacionados a su uso será mínima, y de escasa importancia, y su perfil beneficio/riesgo será claramente positivo.

Más información:
-Alvin WL, Yin ES, Antaya RJ. Topical Corticosteroid Phobia in Atopic Dermatitis: A Systematic Review.  JAMA Dermatol. 2017;153:1036-1042.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Charla sobre "Cuidados de la piel del recién nacido y el niño atópico"

Por si es de vuestro interés, el proximo miércoles, día 15 de Noviembre de 2017, a las 6pm, desarrollaremos en el Centro de Salud de Torrequebrada (Benalmádena, Málaga) una charla sobre "cuidados de la piel del recién nacido y el niño atópico".

La charla ha sido organizada por la asociación Mamisol, grupo de apoyo a la lactancia y crianza, a quienes agradecemos la invitación.



La asistencia es gratuita, si bien el aforo es limitado.

¡Os esperamos!

Hidratantes en la Dermatitis Atópica

En la Dermatitis Atópica se considera que existe una alteración de la "barrera cutánea" que da lugar a un aumento de pérdida de agua transepidérmica, originando una piel seca y sensible, con picor asociado y favoreciendo una colonización y penetración de microorganismos y alérgenos que dará lugar a una respuesta inflamatoria.

Por ello, para un correcto manejo de la Dermatitis Atópica será fundamental poner énfasis en el mantenimiento y la reparación de la barrera cutánea.

Aunque en muchas ocasiones se usan los términos “hidratantes” y “emolientes” como sinónimos y existe mucha confusión acerca de esta terminología, los emolientes son algo más que una crema hidratante, ya que son cremas que además de hidratar poseen un efecto “oclusivo” (para evitar la pérdida de agua a través de la piel), cuyo objetivo es mantener la suavidad y la hidratación de la piel. En adelante nos referiremos a estos compuestos como “emolientes”.



Nuevos componentes con efecto hidratante, antiinflamatorio, antioxidante, antipruriginoso y antimicrobiano  se han ido añadiendo a estos compuestos, y actualmente la gama de estos productos es muy amplia y variada.

Se han realizado varias revisiones de la evidencia científica disponible hasta el momento acerca del papel de los emolientes en la Dermatitis Atópica, y concluyen que -aunque dicha evidencia es limitada-  los emolientes deben aplicarse tras el baño o la ducha, y a ser posible alguna vez más a lo largo del día. Igualmente, concluyen que su uso reduce el número de brotes de dermatitis, y alarga el tiempo entre los mismos. Establecen también que durante los brotes pueden ser útiles combinados con el tratamiento que corresponda (habitualmente esteroides tópicos), disminuyendo la cantidad de corticoides necesarios, aunque es un hecho bien conocido que la aplicación de emolientes sobre el eccema “activo” puede ser mal tolerado, al originarse picor y escozor.

Algunos autores hipotetizan que su uso podría ser útil para prevenir el desarrollo de la llamada “marcha atópica” (esto es, el desarrollo -tras presentarse la dermatitis atópica-, de rinitis alérgica y asma), si bien aún es son necesarios más estudios para poder confirmar o descartar dicha teoría.  

En definitiva, aunque parece clara la importancia del uso de emolientes en la base del manejo de la dermatitis atópica, aun necesitamos más estudios con los que concluir cuáles son sus efectos reales sobre la piel atópica, conocer su composición y posología ideales, y para poder determinar su papel en la prevención de la dermatitis atópica y de la “marcha atópica”.

Más información sobre Emolientes y Dermatitis Atópica:
- Van Zuuren EJ, Fedorowicz Z, Arents BWM. Emollients and moisturizers for eczema: abridged Cochrane systematic review including GRADE assessments. Br J Dermatol. 2017 [Epub ahead of print].

- Simpson EL, Chalmers JR, Hanifin JM, Thomas KS, Cork MJ, McLean WH, Brown SJ, Chen Z, Chen Y, Williams HC. Emollient enhancement of the skin barrier from birth offers effective atopic dermatitis prevention. J Allergy Clin Immunol. 2014 Oct;134(4):818-23.

Más información en este blog sobre Dermatitis Atópica:
-Dermatitis Atópica y Alergia a alimentos: 
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2012/05/dermatitis-atopica-y-alergia-alimentos.html

-¿Mi hijo tiene dermatitis atópica?: Diagnóstico de la Dermatitis Atópica:
 http://javierdelboz.blogspot.com.es/2015/12/mi-hijo-tiene-dermatitis-atopica.html

-Vídeo informativo para familias sobre dermatitis atópica: "Alex no te rasques":
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2014/01/videos-en-dermatologia-alex-no-te.html

-Consejos para el cuidado de la piel atópica basados en la Evidencia científica:
I parte: http://javierdelboz.blogspot.com.es/2013/02/consejos-para-el-cuidado-de-la-piel.html
II parte: http://javierdelboz.blogspot.com.es/2013/02/consejos-para-el-cuidado-de-la-piel_22.html

-Actualización en el tratamiento de la Dermatitis Atópica:
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2015/06/actualizacion-en-dermatitis-atopica.html

-Actualización en la fisiopatogenia y prevención de la Dermatitis Atópica:
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2015/05/actualizacion-en-dermatitis-atopica.html

-Dermatitis Atópica y baños en piscinas con aguas cloradas:
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2016/07/dermatitis-atopica-y-cloro-una.html

-Dermatitis Atópica, estafilococo dorado y baños con lejía:
http://javierdelboz.blogspot.com.es/2016/07/dermatitis-atopica-estafilococo-dorado.html

-Taller sobre consejos en el afrontamiento de la dermatitis atópica para niños:

miércoles, 25 de octubre de 2017

¿Qué medicamentos pueden usarse durante la lactancia?

De la misma forma a cómo repasamos con los fármacos durante el embarazo, debemos tener en cuenta que muchos medicamentos pueden pasar al recién nacido a través de la leche materna, por lo que igualmente deberemos extremar los cuidados sobre qué fármacos son los que puede tomar la madre durante la lactancia.

En la página www.e-lactancia.org podrás obtener información (todo en castellano) sobre los riesgos de la medicación que usa la madre que da lactancia (introduciendo por igual el nombre comercial o el principio activo) para el bebé que está lactando.

 

¿Y qué ocurre respecto a los fármacos prescritos por motivos dermatológicos?
Con independencia de esta excelente página web, en 2014 se publicó en la prestigiosa revista Journal of the American Academy of Dermatology and Venereology un artículo al respecto que a continuación resumiremos, según cada grupo farmacológico.

ANTIINFLAMATORIOS TÓPICOS (cremas, lociones…): usadas en dermatitis, psoriasis y otros:
-Corticoides tópicosen general son seguros. Es preferible utilizar corticoides de potencia baja y media sobre la zona del pezón.
-Inhibidores de la calcineurina tópicos: tacrólimus y pimecrólimus: se recomienda evitar aplicar en la zona del pezón, ya que la absorción oral puede ser amplia.
-Calcipotriol : considerado “moderadamente seguro”, se recomienda evitar aplicar en superficies amplias.

TRATAMIENTOS SISTÉMICOS (fármacos usados vía oral, intramuscular, subcutánea, intravenosa…) EN PSORIASIS:
-MetotrexateCONTRAINDICADO también en la lactancia.
-Ciclosporina: Se considera “moderadamente segura”, si bien se recomienda o bien no usar o bien, si se usa, monitorizar niveles plasmáticos.
-Fármacos biológicos: Etanercept, adalimumab y ustekimumab se consideran “moderadamente seguros”, mientras infliximab se considera seguro.
-Acitretina: se recomienda evitar durante la lactancia.

FOTOTERAPIA:
-Ultravioleta B de banda anda o estrecha: Se considera segura durante la lactancia.
-Terapia PUVA: Se recomienda evitar la lactancia al menos por 24horas tras el tratamiento.

OTROS ANTIINFLAMATORIOS SISTÉMICOS:
-Corticoides sistémicos: se pueden usar con precaución; el preferido sería la prednisona o la prednisolona oral. Evitar uso por más de 3 semanas, y se recomienda esperar 4horas tras la toma del corticoide para realizar la toma de lactancia.
-Hidroxicloroquina: aunque aparentemente se trata de un fármaco seguro durante la lactancia, existen controversias al respecto.
-Dapsona: su uso se desaconseja durante la lactancia.
-Micofenolato mofetil : se recomienda evitar su uso durante la lactancia.
-Azatioprina: Parece ser aparentemente segura su toma durante la lactancia. Tras su toma se recomienda esperar 4horas antes de realizar la toma de lactancia materna.
-Inmunoglobulinas intravenosas: parecen seguras durante la lactancia.
-Rituximab: en general no estaría recomendado su uso durante la lactancia, salvo casos muy puntuales.

ANTIHISTAMÍNICOS ORALES:
En los casos en que se toman antihistamínicos sedantes (de 1ª Generación) durante la lactancia, se recomienda monitorizar posible sedación o irritabilidad del niño.
Hidroxicina parece el más seguro. También parece seguro difenhidramina.
Entre los de segunda generación, Difenhidramina, fexofenadina y cetiricina también parecen seguros.
La Doxepina no se recomienda durante la lactancia.

TRATAMIENTO DEL ACNÉ:
-Antibióticos tópicos: Se considera a mupirocina como antibiótico tópico de primera elección en la lactancia; Polimixina, bacitracina y Neomicina parecen seguros también, en pequeñas cantidades, como también lo serían peróxido de benzoilo, clindamicina, ácido azelaico, y metronidazol.
-Retinoides tópicos (tretinoina, tazaroteno): a pesar de que parece que su aplicación sobre un área limitada parece segura, siendo difícil que se absorba una cantidad significativa, en general se desaconseja la aplicación de retinoides tópicos durante la lactancia.
-Ácido salicílico tópico: considerado seguro su uso focal durante la lactancia.
-Isotretinoína oralCONTRAINDICADO en la lactancia, al poder pasar a la leche en concentraciones significativas, originando toxicidad en el lactante.

TRATAMIENTO DE LA ALOPECIA:
-Minoxidil tópico: Siendo su absorción percutánea de minoxidil es mínima, se considera seguro su uso durante la lactancia.
-Antiandrógenos orales: La Espironolactona es considerada compatible con la lactancia, y aunque de forma teórica podría suprimir la producción de leche, esto es improbable.

ANTIBIÓTICOS SISTÉMICOS:
-Penicilinas/cefalosporinas: considerados seguros durante la lactancia.
-Macrólidos –eritromicina, claritromicina, azitromicina-: considerados seguros durante la lactancia, parece que claritromicina y azitromicina serían de elección antes que eritromicina.
-Clindamicina: considerada segura durante la lactancia.
-Rifampicina: considerada segura durante la lactancia.
-Sulfametoxazol/trimetoprim: Aunque considerados moderadamente seguros, se recomienda evitar en prematuros o en neonatos con hiperbilirrubinemia o déficit de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa.
-Quinolonas: consideradas moderadamente seguras para la lactancia, se debe vigilar la existencia de diarrea en el lactante. Quinolonas como ofloxacino, levofloxacino y norfloxacino tienen menor paso a la leche materna que el ciprofloxacino.
-Tetraciclinas: Consideradas moderadamente seguras en la lactancia, se recomienda su uso por menos de 3 semanas ante el riesgo teórico de daños en el esmalte dentario o alteraciones del crecimiento.

ANTIFÚNGICOS (tratamientos de infecciones por hongos):
-Antifúngicos tópicos: Nistatina y clotrimazol se consideran muy seguros en la lactancia. La terbinafina es considerada también segura, y la ciclopiroxolamina y el sulfuro de selenio se consideran moderadamente seguros, este último por su potencialidad teórica de inhbir la lactancia.
-Griseofulvina oral: Aunque parece seguro, no se recomienda su uso durante la lactancia, ya que podría teóricamente alterar el desarrollo neonatal.
-Terbinafina oral: Considerada segura siempre y cuando se use por periodos cortos, pero por lo general se desaconseja su uso en la lactancia.
-Imidazoles orales –fluconazol, itraconazol-: se considera seguro su uso en la lactancia.

ANTIVIRALES:
-Aciclovir oral : Considerado seguro, y de primera elección.
-Valaciclovir oral: Se considera también seguro durante la lactancia.
-Famciclovir oral: aunque también considerado seguro, se consideraría de tercera elección.
-Imiquimod y podofilino tópico: datos limitados, por lo que se recomienda evitar su uso durante la lactancia en lo posible.

ANTIPARASITARIOS:
-Permetrina: considerada segura en la lactancia; sería de primera elección.
-Ivermectina: De forma oral, podría plantearse durante la lactancia en caso de escabiosis resistente a tratamientos tópicos.
-Lindano: Potencialmente neurotóxico, se recomienda no usar en la lactancia.
-Malathion: Se recomienda evitar en la lactancia; puede originar depresión respiratoria del lactante.

OTROS TRATAMIENTOS:
-Lidocaína y adrenalina infiltradas: consideradas seguras durante la lactancia a las concentraciones utilizadas para la cirugía dermatológica, sin sobrepasar los límites aconsejados en práctica clínica habitual.
-Toxina botulínica tipo A infiltrada: a pesar de considarse aparentemente segura durante la lactancia, se recomienda postponer su aplicación con indicaciones cosméticas a una vez finalice la lactancia.
-Hidroquinona tópicano se recomienda su uso durante la lactancia, por su absorción parcial, aunque parece ser segura.
-Crioterapia: Se considera segura durante la lactancia.

Más información:

-Butler DC, Heller MM, Murase JE. Safety of dermatologic medications in pregnancy and lactation: Part II. Lactation. J Am Acad Dermatol. 2014 Mar;70(3):417.e1-10.